¡Cero balas y más paz!

Lunes 5 Diciembre 2016

Lucero tiene 21 años, es de Tumaco y es parte de los Centro de Participación y Comunicación (PACO).

Es una joven muy entusiasta y talentosa que aprovecha al máximo lo que aprende en los PACO. De hecho, ya trabaja en medios de comunicación y nos cuenta que es gracias a su experiencia con Save the Children.

Vive en un barrio en el que hay presencia de grupos armados, las casas se inundan y los servicios básicos son precarios. 

“Todavía estudio en el colegio porque he estado enferma y eso me ha dificultado estudiar, pero aun así no me he quedado en que por una enfermedad no se puede seguir estudiando. En el momento que me he alentado he tocado puertas y si sale una convocatoria para hacer un curso, de inmediato lo hago, empiezo a andar paso a paso con los profesores, les pregunto qué proyectos nuevos vienen porque me gusta hablar, conocer, mejor dicho, no me gusta estar quieta.

Estuve muy enferma porque cuando era pequeña sufría mucho de asma y mi mamá no me llevó al médico porque también no había casi hospitales aquí, así que ella me daba medicinas caseras, algo que me ayudó muchísimo. Y pues gracias a Dios y mi mamá, me recuperé. Cuando tenía como doce o trece años ¡fuera asma y arriba Lucero!

Vivo con mi mamá y mi papá, tienen como veinticuatro años de casados y se aman. Vivo también con tres de mis siete hermanos y con dos sobrinos. Mi sobrina la tenemos porque la mamá tuvo que irse a trabajar y entonces nos encargamos de ella, pero igual ella va a visitarla. Y vivimos con mi otro sobrino porque a mi hermana la mató el marido.

Mi mamá tuvo diez hijos, se le murió un bebé que fue un “malogro” (así llama ella a los niños a los que se les hace algún tipo de “maleficio” y nacen enfermos, según algunas comunidades) y quedamos 9. Luego, la segunda hija de mi mamá, consiguió marido y se fueron a vivir juntos, pero el esposo es de esos hombres que no saben qué es querer, le daba golpes estando también embarazada. Ese hombre le pegaba por todo, por ejemplo, si el almuerzo no estaba a la 11 am le pegaba, no se podía asomar, no podía salir, era como la bella y la bestia. Eso hizo que la sangre de mi hermana se fuera dañando y le dio una infección terrible. Por eso le tuvieron que sacar la niña a los siete meses. Mi hermana lamentablemente murió hace nueve años en Pasto, porque la infección fue muy grande y la sangre ya no le servía para nada. La niña también murió de infección a los tres meses, porque la familia del esposo no la alimentó bien. Quedamos entonces los ocho hermanos, de los cuales yo soy la última de las mujeres. 

Mi papá trabaja con otro señor que hace arepas, como trabajador ambulante y mi mamá es ama de casa. Actualmente los que trabajamos en la casa somos mi papá y yo que trabajo en una agencia de comunicaciones del pacífico. Ingresé gracias a que ellos se dieron cuenta que estaba en el centro PACO y me invitaron un día a un taller. Fui y de ahí el director Wilder Cortés me empezó a decir que si me gustaba la televisión o la radio y yo le dije que todo porque nosotros siempre hemos hecho eso con los PACO.

Entonces empecé ahí y ya hace 6 meses estoy trabajando en una emisora que se llama Tumaco Estéreo con el magazín informativo “Buenos Días Tumaco”. También en Primer Plano, que es en televisión de 7 a 8 de la noche y en la mañana de 6 a 8 de la mañana. Por eso estudio en la nocturna, donde me ha ido muy bien. Mi agenda la tengo muy bien organizada, llego a las 6:00 a.m. a la emisora, luego salgo de 9:00 am a 12:00 p.m. a buscar noticias que se puedan hablar al siguiente día en la emisora y el resto de día que me queda libre, lo ocupo en la red juvenil y en los Centro PACO de Save the Children.

Gracias al proyecto de PACO de Save the Chidren del que hago parte desde que empezó aquí en Tumaco, he logrado aprender mucho sobre la comunicación, la participación, los derechos humanos y a investigar porque a mí me gusta conocer de otros países, de mi propio país, explorar y llegar hasta lo último de un tema. Gracias a esto, ya he logrado aquí mismo en nuestra región, trabajar en una emisora y en otros proyectos de comunicaciones.

Mi barrio tiene una cancha donde todo el mundo juega fútbol, a mí me gusta también. Es bonito, está pavimentado hasta ciertas partes. Cuando llueve se trata de inundar, por eso cada día se va rellenando más para que no pase eso. Cuando hubo un fenómeno del niño, las casas a mi alrededor de inundaron, una señora perdió casi todo, pero la mía no porque mi papá la construyó alta y es de madera. Sin embargo, la mayoría de las casas en mi barrio sí corren muchos riesgos. Por eso se deberían hacer unas buenas carreteras en los barrios de bajos recursos, para evitar una catástrofe.

Hay momentos en que el barrio no es peligroso, es una ¡perita en dulce! (Esta expresión hace referencia a que es tranquilo). Anteriormente era así todo el tiempo, ahora, como están los grupos armados la gente tiene que estar en sus casas a las 6:00 p.m. ni perros se ven por fuera, eso es un caos porque hasta a ellos les dan palo. Nadie puede pelear porque los grupos armados cobran una multa de $200.000. Yo por ese lado me salvo por que con nadie de por aquí me hablo. Cuando salgo del colegio nos mandan más temprano, es un alivio que el colegio me queda muy cerca a mi casa.

Cuando una persona llega tarde al barrio y no la conocen, empiezan a mirar. Cuando va saliendo la agarran y le empiezan preguntar de todo, hasta que se pierde y nadie se entera de qué le pasó. Pero cuando las conocen, empiezan como a hacerle un seguimiento. Y si una persona nueva llega al barrio, tiene que salir el familiar afuera, esperarlo, entrar y salir juntos. El robar no existe, la bala sí y es terrible.

El agua no es potable y aunque hay tuberías, solo llegan hasta ciertas partes. Por ejemplo, la tubería de mi casa está ahí al lado de la puerta. Pero cuando se va el agua uno tiene que salir a buscarla a unos 5 minutos. Es horrible, yo no puedo ni con un galón sobre todo porque como estuve enferma me quedo sin fuerza.

Me gusta bailar y escribir. De hecho, estoy escribiendo el libro de la historia de mi hermana que se llama “Claudia, una mujer de paz” porque mi hermana era lo muy sencilla, la insultaban y ella no les decía nada, lo más de relajada. Por eso cuando ella murió, a la gente le dolió mucho porque ella no se metía con nadie.

Me imagino no solo a Colombia, sino a un mundo entero sin que uno se despierte escuchando una balacera como me ha tocado escucharlo a mí; bombas, granadas o que entra una bala por una pared y mate a alguien inocente. Yo sueño con poderme despertar con la bulla de los pájaros, con un ladrido de un perro, con un aullar de un gato y que hasta las plantas puedan crecer sin tantos químicos que les echan. Me imagino mi Colombia, mi Tumaco sin guerra, con prosperidad, tranquilidad, amor y trabajo. También sin pobreza, porque en este país sí hay cómo acabar con ella. Si fuera presidenta de la república, montaría muchas empresas donde la gente que no tiene trabajo, pueda tenerlo. Que se ganara un salario mayor al mínimo y que trabajaran por lo menos tres personas de la misma familia para que puedan dividir los gastos. Así se vería rápidamente un cambio, no sólo en las principales ciudades de Colombia, sino también en todos los rincones del país. Mi segundo proyecto serían las carreteras y mi tercer proyecto, trabajar por los niños para que no aguanten hambre. Es terrible que un niño que acaba de recibir la vida, tenga que sufrir. Quiero un país sin hambre, sin sed. ¡Cero balas y más paz!”

 

Lucero en el Encuentro PACO


Adolescentes creando mural sobre paz

Adolescentes creando mural sobre paz


Lucero tomando fotos en el Encuentro PACO

 

Puedes cambiar la vida de un niño o niña

Suscríbete a nuestro boletín