“¡Vecina, vecina, se vino la avalancha!”

Lunes 8 Mayo 2017

Melany era estudiante del colegio Ciudad Mocoa y su familia y ella perdieron todo por causa de la avalancha del pasado 31 de marzo. Su familia ya tiene el subsidio de arriendo otorgado por el Estado, pero no quisieron permanecer en Mocoa y buscaron una vivienda en El Pepino, una vereda que queda alejada de los ríos.

Melany sobrevivió a la avalancha, pero no quiere regresar a su colegio. Ella se siente más segura en el colegio Simón Bolívar, ya que su anterior escuela fue de las más afectadas por la emergencia y en el que un gran número de estudiantes perdió la vida.

“Yo vivía en Mocoa, pero el día de la avalancha el barro se llevó mi casa. El día que pasó todo eso, yo estaba en la casa de mis abuelitos, porque mi mamá estudia en los sábados y ella me lleva allá para que pueda estar con ellos mientras ella va al instituto”.

Desde el desastre, Melany siente miedo a perder a su familia, por lo que no quiere regresar al lugar en el que estaba su casa.

“Esa noche mi mamá estaba dormida y el vecino empezó a gritar y a golpear para que ella se levantara, le decía “¡Vecina, vecina, se vino la avalancha!” Entonces ella alcanzó a salir, pero ahí ya había mucho barro. Mis papás cogieron al bebé y lo abrigaron bien para poder salir en la moto y fueron por mí y mis abuelitos y salimos todos para El Pepino, porque acá es muy alto, entonces no llega el agua ni las piedras”.

Melany y su familia estuvieron en el refugio hasta que el gobierno les otorgó un subsidio de arrendamiento con el que podrán vivir en ese lugar por lo menos por tres meses.

“Ahora voy a vivir en El Pepino porque no quiero regresar a Mocoa, por eso estoy viniendo a este colegio, ya tengo amigos y la profe me gustó mucho porque es muy tranquila.

Yo todavía tengo mucho miedo, ese día solo quería correr. El papá de una amiga mía del colegio, se ahogó ese día porque se devolvió a sacar más ropa para mi amiga y la esposa, y cuando ya estaba saliendo de la casa el barro lo tapó todo y ya no pudo salir”.

El miedo persiste entre los habitantes de Mocoa, porque las lluvias no han cesado y la falta de información oficial favorece los rumores entre la comunidad.

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