“Decidimos venir a Colombia porque no hay trabajo ni comida en Venezuela”

Lunes 28 Mayo 2018

Mildreth* tiene 31 años y es madre de 4 hijos. Hace un año que dejó atrás Caracas y ahora vive en Colombia tratando de salir adelante junto con su pareja con la que convive desde hace 16 años. “Antes de la crisis vivíamos bien, pienso yo. Nací en Caracas, viví un tiempo en Mérida y después me mudé a Barinas, pero nada estable cuando comenzó a complicarse la situación.”

Ella cuenta que tenía un trabajo como suplente de cocina en la escuela y su esposo era chófer de bus. Pero ante la situación que vivía Venezuela tuvieron que pasar la frontera. “Decidimos venir a Colombia por la situación económica porque no hay trabajo, no hay comida. Mi esposo renunció al empleo porque el sueldo no alcanzaba”, cuenta.

Ahora en Colombia, las circunstancias también son difíciles. “Mi esposo vende café y cosas ilegales también como gasolina. Lo hace por necesidad. Yo me ocupo de la casa, un tiempo lo apoye vendiendo café, pero ya no puede,” comenta. Y añade: “Cuando llegamos a Colombia, llegamos a la casa de la nona de mi esposo, que falleció hace 9 meses, ella vivía en Colombia debido a que es colombiana, la madre de mi esposo es colombiana pero no tiene papeles colombianos, pero los está buscando. El proceso es difícil y el no tenerlos le complica conseguir empleo. Si lo ven trabajando con los papeles, de migrante, pueden deportarlo a él y a la familia, por eso es difícil.”

Cuidar de sus hijos y tratar de sobrevivir en un país nuevo no es nada fácil. “Dos de mis hijos están estudiando, el de 15 está trabajando en una veterinaria, de ilegal, pero es mientras tanto, va a nivelar por las noches, estaba en cuarto año. Gracias a una prueba dos de mis hijos entraron al colegio, el otro hijo que necesita entrar a primer grado no lo ha podido hacer por la edad y el nivel, a los 2 años convulsionó y eso ocasionó que tuviera problemas de aprendizaje”, relata.

Mildreth no es optimista cuando habla del futuro: “Las ventas no es lo que esperábamos, mi esposo ayuda al papá porque es un poco discapacitado. Él llega a las 8 de la mañana con 20mil pesos y si le sale charapea, charapea (cortar monte) por lo menos para comer”. Sobre la posibilidad de volver a casa, comenta: “No hemos pensado en regresar, porque en Venezuela cada vez está más difícil. Si se trabaja dos días sirve para comer un día. Allá el sueldo mínimo tengo entendido que es 180 o 200 y un almuerzo vale 250, no vale el día de trabajo, solo alcanza el almuerzo de una persona. Allá se consigue la comida por cucharada, un vasito de arroz y de aceite para comer 2 o 3 personas y aquí dicen que es barato, pero para nosotros es caro.”

Por último, se muestra esperanzada en que algún día Venezuela: “Yo siento que va a cambiar, que la situación va a cambiar y el día que cambie, yo regresaré por lo menos de visita, por mis padres porque yo ya con mis hijos logré una estabilidad por casi dos meses o no sé, el tiempo que sea necesario para que mis hijos puedan estudiar, pero sí tengo pensado regresar por mi familia.”

Save the Children está desarrollando el proyecto, “La crisis migratoria de Venezuela y su impacto en la niñez en Colombia”, para atender niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad procedente de Venezuela.

*Los nombres fueron sustituidos para proteger la identidad de los entrevistados.

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