“Teníamos una coraza para expresar las emociones y el Covid19 la rompió"

Miércoles 9 Septiembre 2020

28 años son los que ya suma *Lina María al servicio de la docencia. 27 de ellos dando clases de forma presencial y el último de ellos llevando enseñanza a sus estudiantes a través del computador ante el impacto que ha generado el Covid-19. Cambios de ida y vuelta han llegado a la vida profesional de *Lina María, quien sin perder su pasión por enseñar busca adaptarse y adaptar a sus estudiantes. Sin embargo, el miedo y la incertidumbre, coletazos del Covid-19, no han sido ajenos para ella, tema que se profundiza por los largos días de trabajo y la dificultad de conexión de sus estudiantes rurales. Actualmente, *Lina María hace parte del proyecto Catatumbo Ama la Educación.

La historia de *Lina María en sus propias palabras:

“Estos momentos han sido complicado. Han sido de incertidumbre, de alteración, de estados de ánimo a veces bajos y otros altos a raíz de que uno todo el tiempo está esperando qué va a pasar. Pero, no hay respuesta de esto a la mano. Todo ha sido un proceso de improvisación, es algo para lo que no estábamos preparados”. Con esta premisa inicia su historia la profesora *Lina María, quien en sus 28 años al servicio de la docencia es la primera vez que presencia una pandemia global como el Covid-19.

“Uno siempre ha leído sobre pandemias en el desarrollo de la humanidad, pero de ahí a pensar que seriamos testigos de alguna, nadie lo creía. Está situación cambio la vida de todos, para algunos la hizo más fácil para otros más difícil, pero nada será igual, menos la educación”, nos comenta *Lina María.

De pasar a estar en su colegio a las 6:30 a.m. recibiendo estudiantes. Ahora, la profesora *Lina inicia sus días con un vaso de café sentada frente a su computador para iniciar la primera clase virtual con sus estudiantes. “Levantarme y tener que quedarme en la casa ha sido difícil. Trabajar desde casa no es sencillo y ha traído un costo para la salud.

Querer hacer tantas cosas y no tener los medios para comunicarles de la mejor manera a los niños y sus padres”, agrega. Aunque ella busca mantener la tranquilidad en medio de sus clases, la distancia y los inconvenientes del acceso a internet ha dificultado que los niños, niñas y adolescentes a su cargo aprendan de la mejor manera.

“Estos días han sido complicados. Trato de mantener la tranquilidad y de hacer pausas activas, pero es complejo. Mantenía más de ocho horas sentada y mis piernas presentaron inflamación. Tuve que reprogramarme e incluir pausas activas, pero a nivel emocional el aislamiento nos ha dado muy fuerte a nosotros los docentes”, expresa la profesora *Lina María.

Con la intención de acompañar el proceso docente y dar respuesta humanitaria ante el impacto del Covid-19, desde Save the Children se han brindado talleres enfocados en las emociones de los docentes para mitigar efectos adversos traídos por el aislamiento.

“Save the Children se ha convertido en un aliado importantísimo y comparten nuestro sentir que es salvaguardar la vida de nuestros estudiantes. Pero, no solo los docentes hemos tenido altibajos con las emociones, los estudiantes también y a ellos buscamos brindarles juegos y dinámicas. Esto con el fin de que el estudiante no se estrese y logre trabajar desde casa de la mejor manera posible. Hemos tenido actividades en lo que les ayudan a la mamá, con retazos de tela, a hacer tapetes o cobijas, entonces esas actividades hacen que el niño o niña se integre con la familia y que aprenda sin agobiarse”, cuenta en detalle la profesora *Lina María.

La situación del Covid-19, para la docente *Lina María este momento le ha enseñado muchísimo que en sus palabras lo define como: “Teníamos una coraza y estábamos encerrados. Este momento ha hecho que manifestemos las emociones porque a pesar de que estamos desde la distancia, sentimos lo que está pasando con el otro”.

Contexto e información del proyecto:

Ocaña es un municipio que hace parte de la tradicional región Catatumbo en Norte de Santander conectando por carreteras nacionales con Cúcuta, Bucaramanga y Santa Marta. Debido a su ubicación rural, Ocaña ha tenido un desarrollo y contexto afectado por el conflicto armado a manos de distintos actores ilegales ya que sus densas montañas facilitan su tránsito clandestino, pese a que su economía está basada en la gastronomía, los oleoductos petroleros, la agricultura y el turismo. Save the Children Colombia inicia su trabajo en Norte de Santander desde 2015, a través de diferentes proyectos.

A partir del 2018, iniciamos un acompañamiento en la zona conocida como “Catatumbo”, con nuestro proyecto “Somos Educación” y, recientemente, con el proyecto Catatumbo Ama la Educación, apoyado por la Agencia de Cooperación Noruega: enfocados en el Acceso a una Educación segura y de Calidad en el Catatumbo centrado en el fortalecimiento de habilidades en la alfabetización y la aritmética. Con este último proyecto que se implementará por 4 años en la zona, se busca beneficiar a más de 15.994 niños, niñas y adolescentes que viven en la zona y quienes han sido altamente afectados por el conflicto armado, la pobreza, la migración y la falta de acceso a servicios básicos en la región noroccidental del país focalizando seis municipios: Ocaña, Ábrego, El Carmen, La Playa, Teorama y Convención.

 

 

 

Puedes cambiar la vida de un niño o niña

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