10 millones de niños y niñas podrían quedarse sin educación como consecuencia del Covid-19

Lunes 13 Julio 2020

• Ante la emergencia del Covid-19, el 96% de los niños, niñas y adolescentes no han logrado acceder a clases virtuales. De esta cifra, 63% de los estudiantes en educación media de colegios públicos de Colombia no tiene acceso a internet ni computador en su hogar, hecho que evidencia que el grueso de estudiantes colombianos no podría continuar con su calendario escolar. [1]

• En este punto, se estima que los departamentos con mayor tasa de deserción son Guainía con 10,21 por ciento y Vichada con 6,99 por ciento, mientras que los de menor tasa son Nariño (1,15 por ciento) y Bogotá (1,65 por ciento). [2]

• Cada día que pasa, se vuelven más vulnerables al hambre, la violencia, el trabajo infantil o el matrimonio infantil. [3]

Bogotá, 14 de julio 2020. Casi 10 millones de niños, niñas y adolescentes en países en vías de desarrollo quedarán sin educación este año de forma permanente debido a los recortes y la pobreza derivados de la pandemia Covid-19. Sumándose a 258 millones de niños y niñas que ya no iban al colegio a nivel mundial antes del brote del Coronavirus. Así lo revela el nuevo informe de Save the Children: Save Our Education.

La rápida propagación del coronavirus ha obligado a las escuelas del mundo a cerrar sus puertas a más de 1.600 millones de estudiantes. Siendo esto, por primera vez en la historia de la humanidad, muestra de que una generación entera ha visto interrumpida su educación.

“Para cualquier niño o niña, que de repente debe dejar de ir a la escuela, ya sea por una crisis migratoria, una situación de conflicto armado o una pandemia, no le será fácil recuperarse o volver a la normalidad. Para los niños, niñas y adolescentes en condición de vulnerabilidad, es devastador. La escuela es un salvavidas para ellos y ellas. Cuando el hogar no es seguro, la escuela es protección. Cuando tienes hambre, la escuela proporciona comida. Y cuando vives en la pobreza, la escuela es la esperanza de un futuro mejor”, expresa la Directora Ejecutiva de Save the Children Colombia, María Paula Martínez.

El informe destaca que los niños, niñas y adolescentes que viven en países de bajos ingresos, en campos de refugiados, zonas de conflicto armado y afectados por la migración, son quienes ven más distante su acceso a una educación segura y de calidad migrada a lo digital, donde gran parte de ellos no cuentan con internet o computador. Lo anterior siendo resultado para profundizar el hambre, la violencia, el trabajo infantil o el matrimonio infantil.

En Colombia, el impacto de la Covid-19 en materia educativa ha profundizado las brechas entre lo rural y lo urbano, donde niños, niñas, adolescentes y docentes no cuentan con acceso a internet, equipos tecnológicos o material de aprendizaje. Así lo evidencian los datos más recientes del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), que señalan que en el país hay cerca de 21,7 millones de personas que cuentan con acceso a internet, frente a 23,8 millones que están en las zonas más apartadas y no tienen este beneficio.

“La Unesco estima que al menos 500 millones de niños, niñas, adolescentes y jóvenes no están aprendiendo desde casa. Sin embargo, no se puede desconocer que no todos cuentan con las mismas condiciones económicas, tecnológicas o de aprendizaje. En Colombia, el cierre de escuelas significa, para los niños, niñas y adolescentes, la desescolarización e incluso su alimentación diaria. Esta emergencia se suma a una crisis educativa ya existente”, comenta María Paula Martínez.

Las proyecciones más recientes de la Unesco, sobre el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4) —–una educación de calidad para cada niño y niña—–predicen que para 2030, casi no habrá avances en la reducción del número de niños y niñas sin escolarizar. Esto equivale a millones de niños y niñas que no van a la escuela y no están aprendiendo. Una generación de niños y niñas condenados a tener menos oportunidades en la vida.

Antes de la pandemia, 258 millones de niños y niñas no asistían a la escuela, entre ellos, 130 millones de niñas. Incluso cuando estaban escolarizados, muchos de ellos no aprendían. El 53 % de los niños y las niñas de 10 años que viven en países de ingresos bajos o medios no saben leer bien, un porcentaje que asciende al 80 % en los países de bajos ingresos.

A tan solo diez años de la fecha prevista para lograr el ODS 4, la pregunta de cómo el mundo se propone reducir las brechas cada vez mayores entre la retórica de los compromisos en materia de educación y la realidad sobre el terreno ha adquirido un carácter más urgente.

A medida que la cantidad de casos de Covid-19 comienza a reducirse en algunos países, los centros para la primera infancia y las escuelas han empezado a reabrir sus puertas y los niños y las niñas están regresando a ellos. Sin embargo, se enfrentan a desafíos al tener que intentar aprender en un entorno en el que el virus todavía existe y las escuelas deben adaptarse a la nueva realidad: el distanciamiento físico, el aprendizaje por turnos, una mayor atención a las prácticas de higiene y preocupaciones por el bienestar de la infancia.

Puede que los niños y las niñas en condición de mayor vulnerabilidad del mundo ya no estuvieran asistiendo a la escuela y, si lo hacían, es posible que ahora no regresen. Entre ellos, se cuentan los siguientes:

• Las niñas y los niños sumidos en la pobreza por la COVID-19, que pueden verse obligados a tener que trabajar porque sus familias no pueden poner comida en la mesa o mantener un techo sobre sus cabezas. • Las niñas adolescentes que ahora se enfrentan a un mayor riesgo de violencia de género, embarazos precoces o matrimonio infantil, que las atrapará en un círculo de violencia y pobreza y les negará la posibilidad de desarrollar su potencial.

• Las niñas y los niños refugiados y desplazados internos, como los rohinyás, obligados a abandonar Birmania, o los sirios que tuvieron que huir del conflicto, que viven en campamentos y asentamientos hacinados con escasa o nula asistencia sanitaria básica y limitadas oportunidades de aprendizaje.

• Las niñas y los niños que viven en zonas de conflicto armado, como Colombia, que están en riesgo de ser reclutados por grupos armados, obligados a realizar trabajos peligrosos y en condiciones de explotación, o forzadas a embarazos precoces y matrimonio infantil.

• Las niñas y los niños con discapacidades para los que ya es difícil acceder a una educación inclusiva. Antes de la pandemia, de todos los niños y las niñas sin escolarizar, el 15 % eran niños y niñas con discapacidades.

La comunidad internacional espera que, en no mucho tiempo, se encuentre, produzca y distribuya a nivel mundial una vacuna contra la Covid-19 y que el mundo sea un lugar más seguro. Sin embargo, a menos que se tomen medidas ahora, el legado de la pandemia a largo plazo será el aumento de las desigualdades que tendrá un impacto devastador en la educación de los niños y las niñas.

El análisis que Save the Children ha llevado a cabo examina en qué países es mayor el riesgo de que el progreso hacia el logro del ODS 4 se estanque o incluso retroceda debido al impacto de la pandemia. Sugiere que hasta 9,7 millones de niños y niñas están en peligro de abandonar la escuela debido al aumento de la pobreza infantil.

Según el análisis, se estima que, en los países de ingresos bajos y medios, las consecuencias económicas de la pandemia podrían dar lugar a un déficit de financiación de la educación de 77 000 millones de dólares, en el curso de los próximos dos años. Esta situación se produce precisamente cuando las nuevas estimaciones de la Unesco sugieren que la ayuda para educación podría reducirse un 12 %.

“Para que el mundo se recupere de esta crisis, es fundamental llevar a cabo una acción global coordinada en materia de educación. No podemos permanecer sentados y ver cómo la Covid-19 roba a más millones de niños y niñas el futuro que se merecen. Por eso, Save the Children está trabajando con la infancia, los padres, los cuidadores, los docentes y los líderes mundiales para salvar la educación de una generación. Juntos, podemos asegurarnos de que los niños y las niñas de todo el mundo obtengan una educación de calidad para que puedan tener la oportunidad de hacer realidad sus sueños y esperanzas”, puntualiza Martínez.

Ante este panorama, Save the Children insta a los gobiernos y los donantes a actuar en los siguientes cinco ámbitos para superar esta crisis y lograr una mejor reconstrucción a fin de alcanzar el ODS 4 en 2030.

• PLANIFICAR: acordar e implementar un plan de acción global en materia de educación para hacer frente a los efectos de la COVID-19. Esta emergencia educativa mundial requiere una respuesta global y coordinada que esté bien planificada, sea inclusiva y tenga perspectiva de género, con monitoreo y rendición de cuentas adecuados.

• INVERTIR: comprometerse a aumentar la financiación de la educación para recuperarse de la crisis. Hacemos un llamado a los donantes para que inviertan a fin de garantizar que el plan de acción en materia de educación para hacer frente a los efectos de la COVID-19 tenga los recursos necesarios para su implementación. Se deben movilizar 35 000 millones de dólares, incluidos al menos 10 000 millones de dólares en subvenciones, a través del Banco Mundial y otros bancos multilaterales de desarrollo para que la Asociación Internacional de Fomento (AIF) cuente con un presupuesto suplementario antes de las reuniones anuales de octubre.

• APRENDER: las intervenciones deben garantizar que los niños y las niñas más marginados aprendan. Los gobiernos nacionales deben desarrollar e implementar planes nacionales de respuesta y recuperación en materia de educación para hacer frente a los efectos de la COVID-19, que incluyan acciones específicas orientadas a garantizar oportunidades de aprendizaje para los niños y las niñas más marginados.

Esta acción debe lograr lo siguiente:

 Garantizar que los programas de educación a distancia lleguen a los niños y las niñas más marginados.

 Asegurar a los docentes la continuidad de sus salarios y el pago de incentivos.

 Llevar a cabo campañas inclusivas y sensibles a las cuestiones de género para promover la vuelta a la escuela que sean.

 Evaluar el aprendizaje de cada niño y niña cuando vuelva a la escuela, a fin de identificar las necesidades de refuerzo educativo.

 Establecer intervenciones específicas y ampliar la protección social para que los niños y las niñas más marginados vuelvan a la escuela.

 Abordar las barreras de género al acceso a la educación, incluidas las leyes, las políticas y las normas sociales perjudiciales que impiden que las niñas continúen su educación.

• PROTEGER: garantizar que todos los niños y las niñas estén bien, sanos y seguros tanto mientras siguen fuera de la escuela como a su regreso, mediante la adopción de las siguientes medidas:  Garantizar que las escuelas sean entornos seguros para que los niños y las niñas puedan regresar y contar con un plan de contingencia en caso de que tengan que cerrar de nuevo.

 Proporcionar alimentos a los niños y las niñas que normalmente dependen de las comidas escolares.

 Implementar programas de salud y derechos sexuales y reproductivos, y abordar la violencia de género.  Garantizar que los sistemas de notificación y derivación orientados a la protección de la infancia se puedan adaptar en caso de que las escuelas cierren.

 Minimizar el uso de las escuelas como centros de atención a la salud y de cuarentena.

• HACER UN SEGUIMIENTO: se debe hacer un seguimiento de los esfuerzos por implementar y financiar el plan de acción global en materia de educación y garantizar que los actores involucrados rindan cuentas. La comunidad educativa debe reunirse urgentemente a fin de coordinar acciones y liderar el proceso de seguimiento en los tres ámbitos prioritarios señalados en este informe, a saber:

 Mantener el aprendizaje vivo mientras las escuelas estén cerradas.

 Prepararse para que la reapertura de las escuelas sea segura.

 Reconstruir sistemas educativos mejores y más resilientes.

Lea el informe completo en inglés 

Lea el resumen del informe en español 

 

EL EVENTO DE LANZAMIENTO TENDRÁ LA PRESENCIA DE:

• Dr. David Moinina Sengeh, Ministro de Educación de Sierra Leona.

• María Victoria Angulo, Ministra de Educación de Colombia.

• Dag-Inge Ulstein, Ministro de Desarrollo Internacional de Noruega.

• Jaime Saavedra, Director Global de Educación del Banco Mundial.

• Kevin Watkins, Jefe Ejecutivo, Save the Children Reino Unido.

• Marly, representante de los niños y niñas de Colombia y miembro del proyecto Catatumbo ama la educación

• Chair: Kijala Shako, Jefe de Campañas, Defensa, Comunicación y Medios, Oficina Regional de África Oriental, Save the Children.

Link de registro para el evento https://us02web.zoom.us/webinar/register/WN_JDWfyoBORyaXXAfoff8P6g

 

Notas del Editor: [1] Fuente: Ministerio de Educación Nacional [2] Fuente: Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana [3] Fuente: Informe Save Our Education de Save the Children

Para más información Marcela Campos | Coordinadora Nacional de Comunicaciones | [email protected] |

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