Al menos 100 000 bebés mueren cada año debido a conflictos

Miércoles 13 Febrero 2019

El nuevo análisis de Save the Children revela que el número de violaciones graves de los derechos de la niñez en conflictos armados, se ha triplicado desde el año 2010.

El número de niños y niñas que viven en zonas afectadas por conflictos armados es el más alto de las dos últimas décadas, señala un nuevo informe de Save the Children.

Un nuevo estudio de la organización estima que al menos 550.000 bebés habrían muerto como resultado de conflictos armados entre 2013 y 2017 en los diez países más afectados, lo que equivale a un promedio muy superior a 100.000 por año.

La cantidad total de muertes causadas por estos efectos indirectos aumenta a 870.000 cuando se incluye a todos los niños y las niñas de menos de cinco años. Aunque las estimaciones no son concluyentes, se calcularon con un criterio conservador, afirma esta organización benéfica. Comparativamente, tras analizar los datos disponibles, Save the Children ha concluido que, en el mismo período de cinco años, casi 175.000 combatientes murieron en los conflictos .

Estos niños y niñas de menos de un año fallecieron por los efectos indirectos del conflicto y la guerra, como el hambre, los daños causados a infraestructura y hospitales, la falta de acceso a la atención de la salud y el saneamiento, y la negación de asistencia. De no haber vivido en zonas afectadas por conflictos, es probable que no hubieran muerto, explica Save the Children.

420 millones de niños y niñas, casi una quinta parte de la población infantil a nivel mundial, viven en zonas de conflicto; casi 30 millones de niños y niñas más que en el año 2016.

En Colombia, más de 400.000 niños y niñas menores de 5 años se han visto afectados por hechos relacionados con el conflicto armado como desplazamiento, acto terrorista, reclutamiento forzado, entre otros, y 2.271 ha sido víctimas de homicidio en el marco del conflicto.

Las cifras sobre muertes infantiles indirectas se publican en el informe de Save the Children “Alto a la guerra contra la niñez”, presentado a la Conferencia de Seguridad de Múnich en el día de hoy (15 de febrero). Por segundo año consecutivo, el informe contiene la recopilación más exhaustiva de datos sobre la cantidad de niños y niñas que viven en zonas afectadas por conflictos . El documento revela que el número de niños y niñas que viven en estas zonas —casi uno de cada cinco— es el más alto de los últimos 20 años.

Una nueva investigación llevada a cabo por el Instituto de Investigaciones sobre la Paz de Oslo (Peace Research Institute Oslo, PRIO), a encargo de Save the Children, determinó que 420 millones de niños vivían en zonas afectadas por conflictos en 2017 (el 18 % de todos los niños y las niñas en el mundo), lo cual representó un aumento de 30 millones respecto del año precedente. Los países donde los niños y las niñas se vieron más gravemente afectados por los conflictos durante 2017 son Afganistán, Yemen, Sudán del Sur, la República Centroafricana, la República Democrática del Congo (RDC), Siria, Irak, Malí, Nigeria y Somalia.

Helle Thorning-Schmidt, directora ejecutiva de Save the Children International, manifestó al respecto: «Nuestro informe muestra que el modo en que se libran actualmente las guerras está causando más sufrimiento a los niños y las niñas. Casi uno de cada cinco niños y niñas vive en zonas afectadas por conflictos. Nunca en las últimas dos décadas esta proporción fue tan alta. La cantidad de niños y niñas que mueren o quedan mutilados se ha incrementado en más del triple, y estamos observando un aumento preocupante del uso de la asistencia como arma de guerra”.

Las atrocidades perpetradas contra la niñez son una forma especialmente impactante de aterrorizar a la población y, por consiguiente, la táctica militar preferida de los grupos y fuerzas armadas de los conflictos actuales. La niñez es también el blanco de los ataques, porque es más sencillo manipularles y utilizarles como soldados o terroristas suicidas.

142 millones de niños y niñas viven en las denominadas «zonas de conflicto de alta intensidad», es decir, aquellas en las que los enfrentamientos provocan más de mil muertes al año.

“Es perturbador que, en el siglo XXI, estemos retrocediendo en cuanto a principios y normas morales que son elementales: los niños, las niñas y los civiles nunca deberían ser blanco de ataques.

Nuestro análisis muestra que, indudablemente, la situación está empeorando para los niños y las niñas, y el mundo está permitiendo que ocurra esta aberración. Cada día, niños y niñas sufren ataques porque hay grupos armados y fuerzas militares que no acatan las leyes y los tratados internacionales. Se cometen impunemente crímenes de guerra, que van desde el uso de armas químicas hasta la violación sexual como arma de guerra”.

El aumento en la cantidad de niños y niñas que viven en zonas afectadas por conflictos se debe, en parte, a que en la actualidad es más probable que los conflictos se extiendan en el tiempo, se desarrollen en contextos urbanos y se libren en poblaciones civiles. Cada vez es más habitual que se transgredan las normas y las reglas internacionales.

El informe “Alto a la guerra contra la niñez” incluye un desglose de datos de la ONU sobre graves violaciones contra niños y niñas que han sido verificadas. Estos datos sugieren que los casos de violaciones graves aumentaron de poco menos de 10.000 en 2010 a más de 25.000 en 2017, la cifra más elevada de la que se tiene registro. Todos los días hay niños y niñas expuestos al riesgo de muerte o mutilación, reclutamiento por grupos armados, secuestro, violencia sexual, ataques contra sus escuelas o negación de asistencia humanitaria. En muchos casos, estas acciones se dirigen específicamente contra niños y niñas.

Masika*, una niña de 15 años de la RDC, es la más joven de siete hermanos que, al fallecer su padre, quedaron sin medios de subsistencia. Se vio obligada a abandonar la escuela y, para sobrevivir, se incorporó a un grupo armado. «Mis expectativas sobre lo que podría hacer y en lo que algún día podría llegar a convertirme se volvieron imposibles. Sentí que no tenía otra alternativa más que sumarme a los grupos armados. [Los soldados] me pedían constantemente que atendiera sus necesidades sexuales y tuve que terminar cediendo a sus exigencias».

El informe de Save the Children destaca además diversas medidas que pueden marcar una enorme diferencia para las vidas de niños y niñas, como mantener seguras las escuelas, abstenerse de utilizar determinadas armas, exigir que haya justicia por delitos contra la infancia o impulsar nuevas formas de apoyarlos en su recuperación tras los horrores del conflicto.

La organización benéfica incluyó más de 20 recomendaciones destinadas a gobiernos y otras organizaciones influyentes orientadas a que se proteja a los niños y las niñas en épocas de guerra y de conflicto. Los compromisos van desde suscribir la Declaración sobre Escuelas Seguras o establecer una edad mínima de 18 años para el reclutamiento militar, hasta abstenerse de usar armas explosivas en zonas pobladas y establecer condiciones más rigurosas para la venta de armas.

Thorning-Schmidt agregó en este sentido: «Cuando se incumplen las normas de la guerra, la comunidad internacional debe ser categórica en cuanto a que esto no será tolerado y exigir que los responsables rindan cuentas. Y con respecto a los niños y las niñas cuyas vidas quedan devastadas por los conflictos, debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para protegerlos de mayores daños y contribuir a reconstruir su futuro».

Asimismo, Save the Children está instando a que un órgano independiente investigue y analice todas las violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos, en particular los derechos de los niños y las niñas.

“Nadie está a salvo mientras vivamos en un mundo en el que la violencia extrema contra la niñez queda impune”. Lea el informe completo

 

Foto:Fredrik Lerneryd / Save the Children

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1 Los investigadores a cargo de un estudio publicado en The Lancet cotejaron los datos sobre supervivencia infantil con datos relativos a la intensidad, magnitud y ubicación de los conflictos armados en 35 países africanos durante las dos décadas previas a 2015. Determinaron que la exposición a los conflictos aumentaba un 7,7 % el riesgo promedio de muerte para los niños y las niñas de menos de cinco años.

El máximo riesgo era para los niños y las niñas de menos de un año que vivían en zonas expuestas a conflictos de mayor intensidad durante períodos más prolongados. Las muertes registradas por el estudio de The Lancet se debían a las consecuencias indirectas de los conflictos, incluida la destrucción de los medios de subsistencia y el patrimonio de las personas, de los sistemas alimentarios y de saneamiento, de las cadenas de suministros médicos y del acceso a servicios básicos. Hemos aplicado los hallazgos a los diez países afectados por conflictos donde es más grave la situación de los niños y las niñas, que se enumeran en este anuncio, y estimamos que, tan solo en los últimos cinco años, 550 000 niñas y niños de menos de un año han muerto debido a los múltiples impactos provocados por los conflictos. En el caso de niños y niñas de menos de cinco años, la cifra total es de 868 000. Estas estimaciones no son concluyentes, sino meramente indicativas, y es posible que se hayan elaborado con criterios conservadores.

Entre 2013 y 2017, murieron cerca de 331 000 personas en combates en Afganistán, Irak, Malí, Nigeria, la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, Siria, Somalia, Sudán del Sur y Yemen. Esta cifra total está basada en el Conjunto de Datos sobre Eventos Georreferenciados del Programa de Datos sobre Conflictos de Upsala (Uppsala Conflict Data Program Georeferenced Events Dataset, UCD-GED), salvo para Siria. En el caso de ese país, debido a que no se habían informado suficientes datos, utilizamos estadísticas extraídas del Centro de Documentación de Violaciones. Las mismas fuentes indican que, de estas 331 000 personas, 174 703 eran combatientes. Se define como niños y niñas que viven en zonas afectadas por conflictos a aquellos que residen en un radio de 50 km del sitio donde ocurrieron uno o más eventos de conflicto en un año determinado, dentro del territorio de un país. Se define como niños y niñas que viven en zonas afectadas por conflictos a aquellos que residen en un radio de 50 km del sitio donde ocurrieron uno o más eventos de conflicto en un año determinado, dentro del territorio de un país.

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