Anaís cumplió 8 años el día del terremoto en Ecuador

Viernes 10 Junio 2016

Anaís cumplió 8 años el día en que ocurrió el terremoto en Ecuador, es decir, el 16 de abril de 2016. Luego de una pequeña reunión con sus familiares, amigas y amigos, estaba en su habitación, muy feliz y con ilusión de abrir los regalos que le habían llegado. En ese momento la casa de bloque de dos pisos, ubicada en el sector de La Invasión en la Isla de Muisne, se empezó a mover. Anais tiene un hermano de 14 años y una hermana de 13. Al momento del terremoto estaba en casa con su hermana y ambas se asustaron mucho. El movimiento fue tan fuerte que la niña se cayó de su cama y en cuanto pudo incorporarse se aferró a la puerta de su habitación con su hermana. En cuanto pudieron salir vieron a su madre intentando llegar a la casa, con un movimiento tan fuerte que no podía sostenerse en pie.

“Justo era el día de mi cumpleaños, ya había terminado todo y ahí yo me iba a peinar, salí del baño y eso comenzó, me sujeté de esa cama, me caí de esa cama y mi hermana me estaba buscando y yo estaba tirada en el piso. Me me sujeté fuerte de la puerta con mi hermana y me machuqué los dedos”.

“Mi mami casi tumba esa puerta y yo corrí y ese piso se rayó todito (se partió) y mi mami estaba llorando y lo llamó a mi papi y mi tía se había caído. A mi papi casi le cae una pared encima”.

“No pudimos coger nada porque todo se estaba cayendo y mi hermana estaba llorando. Y ahí yo le decía que se tranquilice y cuando yo iba a gritar ella me dijo que me tranquilice. No alcanzamos a coger nada, yo me vine para acá (al albergue) con mi tía y mi mami fue a traer las ropa”.

Desde ese día duermen en el sector de Pueblo Nuevo, en un albergue ubicado en la parte alta del cantón Muisne. Apenas ocurrió el sismo salieron de la casa únicamente con una sábana para pasar la noche, dejando sus pertenencias ahí. El piso de la casa quedó partido y las paredes afectadas. Según las inspecciones realizadas, la casa debe ser demolida, aunque los padres de Anais creen que pueden repararla hasta conseguir un lugar nuevo a donde ir. Esperan rehacer su vida en Pueblo Nuevo, lugar donde está ubicado el albergue en el que viven. Allí, esta familia de 5 personas duerme en una carpa. Situación similar viven las cientos de familias que fueron damnificadas por este desastre.

Anais está preocupada por no poder asistir a la escuela. A ella, le gusta mucho ir y divertirse con sus amigas. Extraña sus días en el barrio antes del terremoto, en donde salía las tardes a jugar con sus primos y sus amigos. Ahora prefiere quedarse en el albergue con la poca ropa y juguetes que llevó su madre, que volver a la casa. Nos cuenta que cuando va en el día acompañando a su familia a vigilar la casa y traer algunos insumos, no quiere entrar y que se pone a llorar porque le da miedo que vuelva a pasar otro terremoto.

Su madre tampoco quiere volver allí de manera definitiva, pero comenta que intentaron pasar una noche allá para cuidar sus cosas y ver si era posible volver a habitar el lugar hasta definir a dónde irían, pero que Anais lloró toda la noche y no podía dormir ni estar sola.

Anais dice que quiere estudiar, quiere una casa y quiere jugar de nuevo con sus amigos, pero no quiere volver a Muisne. Prefiere quedarse en el albergue donde se siente más segura que en su casa. En Muisne tiene miedo y no le gusta ver las casas caídas en su barrio, porque se da cuenta de lo que pasó y siente mucho temor.

Su padre se dedica a trabajar en una lancha y su madre a las labores del hogar. Su hermana mayor también está asustada y no quiere volver, aunque la situación en el albergue no les ofrece condiciones óptimas para tener buenas condiciones de vida. Allí no tienen luz, el agua es escasa y se reparte cada cierto tiempo. Sin embargo, no tienen al momento otra opción, pues la niña no se siente bien en otro lugar que no sea lejos de su natal Isla de Muisne.

“Ya no quiero que hagan casas de dos pisos. A nuestra casa la van a derrumbar porque pusieron una cosa que es peligro. Yo quiero una casa de un piso porque ya me dio miedo y eso se movía feísimo, como gelatina”.

“Cuando no había eso (el terremoto) jugábamos, iba a ver a mis primos a donde mi abuelita, íbamos a jugar a la cancha, me encontraba con mis amigas. Ahora algunos primos y mi abuelita están allá en la Isla”.

“Si no voy a la escuela me voy a sentir aburrida. Pero yo no quiero ir para allá, a Muisne. A veces cuando vamos a Muisne estoy asustada, tengo nervios y me da miedo cuando va a anochecer. Ahí les digo que vamos rápido”.

 

 

Anais en el campamento

El campamento de Anais

Puedes cambiar la vida de un niño o niña

Suscríbete a nuestro boletín