Colombia es el 4° país del mundo donde se asesinan más niños y niñas, según nuestro informe: En deuda con la niñez

Miércoles 31 Mayo 2017
  • Diariamente, son asesinados 200 niños y niñas en el mundo.De estos, 2 murieron en Colombia.
  • De 172 países, Colombia ocupa el puesto 118 entre los que menos respetan los derechos de la niñez, por debajo de países como Ruanda, La India, Estados Palestinos o Ghana.
  • Colombia es el 5° país del mundo donde la niñez sufre más el conflicto, por encima de Afganistán, Iraq, Yemen, Sudán y Eritrea.
  • Lee aquí el informe completo

Es inaceptable que, en 2017, millones de niños y niñas en el mundo aún no puedan ejercer el derecho a estar protegidos, a aprender, a crecer y a jugar. Que Colombia esté entre los países que menos respetan los derechos de la niñez, nos desafía nuevamente como nación. Creemos firmemente que el camino hacia la paz, estable y duradera, se construye de la mano de cada niño y de cada niña que tenga sus derechos garantizados de manera integral. Debemos y podemos hacer más como familia, como sociedad y como Estado.

Hoy, 1 de junio, lanzamos mundialmente el índice de En deuda con la niñez que concluye que las regiones donde la niñez enfrenta mayores peligros son África Occidental y África Central. Níger se clasifica en último lugar, precedido por Angola, Mali, República Centroafricana y Somalia. Colombia ocupa el puesto 118, entre los 172 analizados. Los países donde la niñez enfrenta menos peligros -Noruega, Eslovenia, Finlandia, Países Bajos y Suecia- son europeos.

  •    Homicidio

Diariamente, son asesinados 200 niños y niñas en el mundo, de estos, 2 eventos sucedieron en Colombia. Para 2016, la cifra ascendió a 682 casos conocidos por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (INMLCF).

Son extensas las secuelas y las consecuencias que el maltrato genera en la niñez; la muerte es, por lo general, el desenlace de muchos episodios precedentes, que como familias, como sociedad y como Estado, no logramos identificar, prevenir y detener.

Hemos examinado el impacto del homicidio infantil y concluyó que todos los días, más de 200 niños y niñas en el mundo mueren asesinados. Los países latinoamericanos Honduras, Venezuela, El Salvador y Colombia tienen las tasas de homicidio infantil más altas del mundo como consecuencia del aumento de los niveles de violencia.

Es vital que un niño o niña tenga la oportunidad de crecer en un entorno seguro, en el que se sienta protegido y pueda vivir un adecuado desarrollo desde su infancia. Los niños y niñas que sufren violencia pueden llegar a padecer trastornos de depresión, ansiedad y otras afectaciones psicológicas y emocionales que afectan el adecuado desarrollo, incluso en su ámbito académico.

Instituto nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.

  •  Derechos sexuales y reproductivos

En el mundo, cada dos segundos, una niña da a luz. Por su parte, en Colombia y según las Encuesta Nacional de Demografía y Salud – ENDS 2015 , 17.4 de cada 100 mujeres entre los 15 y 19 años está o ha estado embarazada. Si bien, hay una tendencia decreciente desde el año 2005, el embarazo temprano se considera como un problema de salud pública.

Las complicaciones provocadas por el embarazo y el parto constituyen la segunda causa de muerte en niñas adolescentes de entre 15 y 19 años en el mundo. Además, los bebés de madres adolescentes corren un riesgo de muerte considerablemente más alto que aquellos de mujeres de entre 20 y 24 años y escolarizadas. La mortalidad en los primeros cinco años de vida de un niño o niña en Colombia es más frágil entre menos estudios tenga la madre: 65 de cada 1.000 niños de una madre sin educación mueren antes de los cinco años. La cifra disminuye a 13 de cada mil defunciones en madres con educación superior.

Las madres jóvenes tienen menos probabilidades de ir a la escuela y más posibilidades de tener dificultades económicas. En Colombia, 6.9% de las mujeres que abandonan la escuela lo hacen por estar gestando, según cifras de ENDS. Esto las pone a ellas y a sus hijos e hijas en riesgo de explotación, enfermedades y ciclos de pobreza perpetuos.

Si bien, el índice de En deuda con la niñez a nivel mundial no contiene el abuso sexual, en Colombia hemos querido llamar la atención frente a esta vulneración que en el país es un problema de salud pública. La violencia sexual en contra de la niñez, especialmente contra las niñas, es una grave vulneración a sus derechos. No obstante, es una realidad presente en todos los países y que puede ocurrir en hogares, escuelas, entre otros espacios en los que permanecen los niños y las niñas.

En Colombia, entre enero y diciembre de 2016, el INMLCF realizó 17.908 exámenes medico legales a niños, niñas y adolescentes por presunto delito sexual, siendo las niñas las principales afectadas con el 84%. Esta cifra indica que cada hora dos niños son víctimas de abuso sexual en Colombia. Este mismo Instituto admite que no recibe sino el 30% de la verdadera ocurrencia.

Según Medicina Legal, los familiares siguen siendo los principales agresores con el 44% de los casos, mientras, un conocido fue el autor del delito con el 32%. Estos datos indican que en más del 70% de las ocasiones, el victimario conoce a la víctima.

Cualquier tipo de violencia en contra de la niñez es inadmisible y además prevenible. Lo más preocupante es que en el contexto familiar, están sucediendo la mayoría de los casos de abuso sexual.

  •   Conflicto armado

Colombia ocupa el 5° puesto mundial donde los niños y niñas sufren más el conflicto armado, por debajo de Siria, Sudán del Sur, Somalia y República Centroafricana.

En el país más de 5.600 niños y niñas víctimas de reclutamiento forzado, han sido recuperados y atendidos por el Programa de Atención Especializada del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) desde 1990 hasta 2015.

Sumado a ello, el Registro Único de Víctimas evidencia que existen más de 2.400.000 niños y niñas víctimas de algún hecho relacionado con el conflicto armado. Esta cifra representa más del 10% de la población infantil en Colombia. Por su parte, la Dirección para la Acción Integral contra Minas Antipersonal reporta que 1.168 niños, niñas y adolescentes han sido víctimas de minas antipersonal desde 1.990 hasta la fecha. De ellos, 246 perdieron la vida y los otros 922 quedaron gravemente heridos, incluso con secuelas físicas y sicológicas.

En el mundo, casi 28 millones de niños y de niñas han sido desplazados por la fuerza y siguen sufriendo discriminación, xenofobia y exclusión. Las poblaciones desplazadas más grandes provienen de países azotados por la guerra, incluyendo Siria, Sudán, Irak y Colombia.

Para el caso del desplazamiento forzado, como consecuencia del conflicto armado, se tiene que desde 1990 y hasta mayo de 2017, más de dos millones de niños, niñas y adolescentes se han visto obligados a abandonar sus hogares por esta causa. El mayor porcentaje de esta cifra lo ocupan los hombres entre los 0 y los 18 años de edad.

A los niños y las niñas que crecen en medio de una guerra, que son objetivo de grupos violentos, que padecen enfermedades y mueren a causa de ellas, y que enfrentan una discriminación extrema, se les priva de todo lo que los convierte en niños y niñas. Es inaceptable que en 2017 millones de niños y niñas en el mundo aún no puedan ejercer el derecho a estar protegidos, a aprender, a crecer y a jugar.

En Colombia, la medición de la mortalidad en menores de cinco años muestra que los retos son muy diferentes según la zona de residencia, educación de la madre y el quintil de riqueza.

La mortalidad anual por cada 1.000 niños y niñas menores de cinco años, es de 22 y 27 defunciones para las zonas urbana y rural respectivamente. La diferencia de muertes entre el quintil más pobre y más rico de la población es de 25 muertes para el primero y seis muertes para el segundo. Esta enorme diferencia nos habla de la inequidad en el acceso a servicios médicos de calidad y eficiencia. No es justo que mueran niños y niñas por causas prevenibles y curables como la enfermedad diarreica aguda, la neumonía y la desnutrición.

El índice de En deuda con la niñez demuestra que las tasas más altas de mortalidad infantil se concentran en África Subsahariana, donde la atención médica básica generalmente es inexistente, se encuentra demasiado lejos o es sumamente cara. En Angola, República Centroafricana, Chad, Mali, Nigeria, Sierra Leona y Somalia, más del 10 por ciento de la infancia no alcanza a cumplir los cinco años. El acceso a agua potable es uno de los factores que más inciden en estos indicadores.

Según el índice, la falta de cobertura universal de salud, la alimentación inadecuada y el agua insalubre representan los mayores peligros de muerte para la infancia más desfavorecida. El informe advierte que los niños y niñas que viven en países frágiles y afectados por conflictos, tienen casi el doble del riesgo de morir antes de cumplir los cinco años que los niños y las niñas en contextos no frágiles.

En Colombia, nuevamente la brecha entre el acceso a agua potable entre las zonas urbanas y rurales es abismal: el 88.9 por ciento de los hogares de las áreas urbanas del país viven en viviendas conectadas a acueducto público . Por el contrario, en las áreas rurales solo un 15.7 por ciento de los hogares cuentan con esta fuente de agua potable. Más de la tercera parte de los hogares (36.4%) de las zonas rurales se surten de acueductos veredales o comunales, los que generalmente no cuentan con tratamiento de purificación, y más de un quinto de los mismos (22.3%) se aprovisiona directamente en corrientes y nacimientos de agua.

Al menos 156 millones de niñas y niños menores de cinco años de edad tienen un retraso en el crecimiento, una condición causada por desnutrición crónica durante los primeros 1.000 días de vida -desde el embarazo hasta la edad de dos años-. Esto representa aproximadamente la cuarta parte de los niños y niñas de ese grupo de edad.

Para Colombia, según la Encuesta de Situación Nutricional (ENSIN) 2010, 13,2 de cada 100 niños y niñas presentan retraso en el crecimiento –desnutrición crónica-. Por su parte el 3,4% presenta desnutrición global o aguda que se refiere a la deficiencia del peso con respecto a la edad.

Según resultados obtenidos del análisis de las estadísticas vitales de las fuentes (DANE), en el periodo 2002 a 2013 y de acuerdo con los datos disponibles para análisis, las defunciones por desnutrición en Colombia para menores de cinco años fueron 5.790, 3,9% del total de muertes en menores de cinco años en el mismo periodo.

Para 2012 a la pregunta del DANE: ¿En los últimos 30 días, alguna vez, algún niño, niña o joven de su hogar solo comió una vez al día o dejó de comer todo el día, por falta de dinero? El 5,3 % respondió positivamente, es decir, 1 de cada 20 niños, niñas o adolescentes. Es inadmisible que en un país como Colombia un solo niño o niña deje de comer un solo día. Ningún esfuerzo es pequeño para garantizar la universalización del derecho a comer. La desnutrición no solo causa muerte sino efectos adversos en la salud, retrasos educativos, y en el largo tiempo menor productividad para los países.

  •  Trabajo infantil

En el mundo, un total de 168 millones de niños, niñas y adolescentes ponen en riesgo su bienestar físico, mental o moral a causa del trabajo infantil, esta cifra supera la población infantil en Europa que es de 138 millones. De los niños y niñas en esta situación, 85 millones realizan trabajos peligrosos.

En el panorama colombiano, la niñez y la adolescencia no escapa a este fenómeno, puesto que de acuerdo con el Departamento Nacional de Estadísticas (DANE) , en Colombia, durante el último trimestre de 2016, la Tasa de Trabajo Infantil (TTI) fue de 7.8% (869.000) y la Tasa de Trabajo Ampliada para Oficios del Hogar (TTIA) fue de 12.5% (527.000). Al sumar ambos resultados, puede identificarse que en el país 1.396.000 niños y niñas son víctimas del trabajo infantil.

En Colombia, la agricultura es la actividad económica en la que hay mayor número de menores de edad trabajando (36.6%); le siguen el comercio (36.3%); la industria manufacturera (11.8%); los servicios (6.7%) y el transporte y las comunicaciones (4.3%).

El trabajo infantil lejos de representar una ganancia para la formación, la productividad y la madurez de los niños y las niñas, pone en riesgo sus vidas, su salud y los ubica en un alto grado de vulnerabilidad; además, los aleja de aquellos entornos establecidos para su desarrollo como la escuela. El trabajo infantil perpetúa el ciclo de pobreza de una familia.

En 2015, el mundo hizo la promesa de que para el año 2030, todos los niños y todas las niñas irán a la escuela, estarán protegidos y gozarán de buena salud, sin importar quiénes sean ni dónde vivan. A pesar de que se trata de un objetivo ambicioso, los Objetivos de Desarrollo Sostenible podrán realizarse si los Gobiernos invierten en hasta el último niño y niña del planeta.

  •   Educación

El derecho a la educación es fundamental para la formación y el desarrollo de los niños y de las niñas y debe ser garantizado para cada uno de ellos sin distinción raza, género o condición social. No obstante, en el mundo más de 263 millones de niños y niñas no van a la escuela, es decir, uno de cada seis niños en edad escolar.

En el caso de Colombia, de acuerdo con el Ministerio de Educación Nacional, si bien la tasa de deserción desde preescolar hasta educación secundaria se ha reducido a más de la mitad entre 2002 y 2013, la proporción de niños en edad de cursar primaria que no están estudiando, de hecho, ha aumentado, del 4% en el año 2000 al 9% en 2010. Aproximadamente uno de cada cinco estudiantes en Colombia no continúa en la escuela después de la primaria, lo que evidencia que en el país la educación básica secundaria es la que requiere mayor atención, inversión y cubrimiento.

Secundaria básica 6º a 9º. En estos grados aumenta drásticamente el número de niños y niñas por fuera del sistema: 730.584. Más del 20% de ellos y ellas en estas edades han salido del sistema educativo. El paso de 9º a 10º expulsa al 36% de los adolescentes del sistema lo que quiere decir que entre los 16 y los 17 años hay más jóvenes por fuera que dentro del sistema educativo.

En el país, ‘Hasta el Último niño y niña” debe recibir una educación de calidad y pertinente que le permita alcanzar un óptimo desarrollo que le ayude a adquirir las competencias y las habilidades necesarias para convertirse en un pilar importante de la sociedad.

Con nuestra campaña ‘Hasta el Último Niño y Niña’, instamos a los Gobiernos a asegurarse de que ningún niño y ninguna niña muera debido a causas prevenibles o tratables, sufra violencia extrema, se le prive de un futuro como resultado de la malnutrición, el matrimonio precoz o forzado, el embarazo temprano o el trabajo forzado, o carezca de acceso a una educación de calidad.

En nuestra organización, que luchamos por los derechos de la infancia, tenemos programas dirigidos a proporcionar acceso a atención de salud, refugio, educación, capacitación profesional y protección contra todo daño o peligro a los niños y las niñas más marginados y excluidos, que viven en lugares de difícil acceso en el mundo.

Trabajaremos para asegurarnos que hasta el último niño y niña esté protegido, viva libre de violencia y tenga acceso a todos sus derechos.

Si desea firmar una petición por la que se insta a los Gobiernos a aumentar la inversión en la infancia, visite endofchildhood.org

 

Puedes cambiar la vida de un niño o niña

Suscríbete a nuestro boletín