Con un par de maletas y sueños: Yasmina emprendió su viaje

Miércoles 6 Noviembre 2019

Yasmina es Mayor de la Guardia Nacional en Venzuela, pero la crisis en sus país la impulsó a migrar con sus siete hijos, sin importar dejar su pertenencias, su profesión y una vida de comodidades.

Su vida estaba entre 25 días encuartelada y cinco como esposa y mamá. Dejó todo atrás hace cinco años cruzando la frontera hacia Maicao (Colombia) y ahora piensa regresar, pues su licencia de maternidad termina pronto, pero solo irá a renunciar, sin importar exponerse a que la encarcelen por traición.

La historia de Yazmina en sus propias palabras

“En mi último embarazo, que fue de trillizos, mi vida empezó a cambiar por la crisis migratoria. Una convulsión de uno de los niños y la falta de de médicos, medicinas y servicios públicos fueron el detonante para decidir, junto a mi esposo, dejar Venezuela y venir a Colombia en busca de un refugio”, con esas palabras, Yasmina recuerda cómo fue migrar de su país hacia un destino desconocido ya hace cinco años.

Yasmina emprendió el viaje con sus siete hijos y esposo, con un par de maletas y sus sueños.

“En Venezuela era Sargento Mayor de Tercera de la Guardia Nacional. Mi vida allá era tranquila, a veces eran 25 días encuartelada y solo llegaba a mi casa por dos horas para ver a mis hijos dormir y volver a montarme en la patrulla para irme de nuevo. Allá no era madre, solo era Sargento, aquí soy madre pero no Sargento. Me estresaba mucho no compartir con mis hijos, faltar a sus reuniones en el colegio a los momentos en los que me necesitaban”, cuenta sobre su vida Yasmina.

Aunque en Colombia no la ha tenido fácil para sobrevivir con su familia, Yasmina cuenta con su familia en Santa Marta.

“Aquí se me ha brindado la oportunidad de ser mamá. Comparto con mis hijos y los veo crecer. Pero, la migración no ha sido fácil. Mis hijos extrañan su país, su casa con las comodidades de televisor, cama, aire condicionado y vehículo personal. Eso quedó allá, solo me pude traer el televisor para darles algo de entretenimiento aquí, pero sin antena no tiene señal y eso es costoso. Por lo que a la final tampoco pueden ver televisión”.

A su llegada a Maicao, ella y su esposo empezaron a conseguir un sustento con la venta de plástico, almohadas y lencería para baños. “Íbamos de arriba a abajo por las calles vendiendo esto. Pero, la situación por momentos se aprieta más, a veces no son las tres comidas sino dos y eso me preocupa porque los niños deben alimentarse bien y más que van a la escuela, porque les conseguí cupo aquí”, agrega.

Sin saber bien lo que sucede en su país y con poca comunicación, vive sus días en Maicao con la fecha del 30 de octubre sobre su cabeza cuando tendría que reintegrarse a su trabajo con la Guardia Nacional. “Si no me reintegro, me darían orden de captura y eso es algo bastante delicado. La verdad no me pienso reintegrar sino que renunciaré, espero que la acepten porque no voy a volver a trabajar allí. Estaré tres días en el comando, firmaré la renuncia y me tocaría presentarme durante tres meses. Desde ese momento dejo de tocar mi sueldo porque estoy renunciando y no podré visitar más el país, por cerca de cinco años”, cuenta con notable preocupación en su voz.

Debido a ello, manifiesta que será su madre quien tendrá que venir a visitarlos porque de querer ir ella le tocaría pasar por trocha y sin cédula. “Mis hijos me necesitan acá, tienen una estabilidad. Aquí aprenden, allá no. No quiero retroceder en su estabilidad y si ya estoy aquí, lo que tengo que hacer es luchar por darles de comer y sacar sus estudios adelante. Conseguir un trabajo o que se haga realidad mi sueño de tener mi panadería para ayudar a los míos”, comenta.

Sobre su participación en los proyectos de Save the Childrn agradece el apoyo en cuanto a la entrega de agua y la tarjeta de Cash, con la que pudo matricular a sus hijos en la noche para que estudien y comprarles uniforme, comida y demás útiles escolares. También, pudo adquirir un cilindro de gas y así poder cocinar porque antes le tocaba con carbón por lo que su salud se ponía en riesgo.

“En la parte del agua me alivió, ya hay para cocinar y el bolsillo también se benefició además de la salud de mis niños. Me gustaría que Save the Children ayudara a todos los niños, niñas y adolescentes y ninguno se quedara por fuera. De verdad muchas gracias, todo lo que puedan traer y apoyar siempre se lo vamos a agradecer”.

Contexto e Información del proyecto

Maicao es un municipio colombiano ubicado en el centro-este del departamento de La Guajira, debido a su punto estratégico por muchos años ha sido un puente entre Venezuela y Colombia, y una puerta hacia el intercambio comercial y cultural.

Es conocida con el apelativo “Vitrina Comercial de Colombia” a razón de la prosperidad económica que experimentó en la década de 1980, al establecer un amplio mercado abastecido por productos importados de Venezuela. También de poseer una diversidad demográfica constituida por habitantes de los pueblos indígenas Wayuú y Zenú; y además de aglutinar una gran colonia de musulmanes procedentes de Oriente Medio, en su mayoría libaneses.

Sin embargo, desde 2010, empezó la migración más fuerte desde la crisis en el vecino país. Según el estudio de Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento/Banco Mundial, Migración desde Venezuela a Colombia: impactos y estrategia de respuesta en el corto y mediano plazo, Colombia enfrenta un movimiento migratorio sin precedentes, motivado principalmente por la crisis económica, política y social que atraviesa Venezuela. Históricamente, Colombia ha sido un país con altos niveles de emigración, siendo Venezuela uno de los principales destinos migratorios de colombianos.

Aproximadamente 1.235.593 personas con intención de permanencia han ingresado a Colombia desde Venezuela, incluyendo colombianos retornados y migrantes regulares e irregulares, además de número importante de migrantes pendulares y en tránsito hacia otros países. Se estima que para septiembre de 2018 habrían retornado más de 300 mil colombianos desde Venezuela, unos 468.428 venezolanos estarían con un estatus migratorio regular en el país, mientras que 361.399 estarían en proceso de regularizar su estadía.

Desde Save the Children Colombia, contamos con la atención a emergencia en la gestión de casos que busca brindar una atención individual en prevención y atención a riesgos psicosociales y riesgos de desprotección para niños y niñas que están en condición de migrantes desde febrero de 2019 con enfoques en salud, violencia, abuso físico, verbal y emocional.

Puedes cambiar la vida de un niño o niña

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