Diana fortalece los derechos desde lo étnico y lo cultural

Lunes 3 Septiembre 2018

Mi nombre es Diana, estamos en la vereda La Delfina y soy dinamizadora del proyecto Mi Futuro es Hoy.

Yo soy trabajadora social de la universidad del Valle sede pacifico de aquí de Buenaventura y orgullosa de ser de aquí. Yo comencé a trabajar antes de graduarme en segundo semestre y con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar - ICBF con un grupo de jóvenes pre juvenil y juvenil entonces siempre he trabajado con niños, niñas y adolescentes.

Además de eso soy casada, tengo dos bebés, una de 17 años que es una sobrina, pero ha vivido toda la vida conmigo y mi bebé de 3 años.

El tema del conflicto en Buenaventura ha sido duro, la vez pasada yo venía para la vereda y estaba esperando la ruta cuando una de mis compañeras me llamó y me dijo Diana no venga porque están quemando mulas, eso fue por allá en la 40, acá en La Delfina en la comunidad indígena hubo hostigamientos, también al representante del colegio de las comunidades indígenas intentaron asesinarlo.

Lo que nosotros hacemos es tratar de apoyar a los líderes, de generar confianza, más que nos vean como la institución si no que nos vean como que somos de acá y tenemos que entre todos protegernos y ellos nos dicen cuando es mejor no venir.

Acá cuando se piensa en el conflicto, se asocia con los grupos armados, los paramilitares y más por el contexto en el que estamos porque es una zona minera y que tiene rutas de entrada y salida de droga entonces ese sector por mucho de que los líderes y las organizaciones traten, hay unos intereses que están por encima. Hay momentos en los que está calmado, pero a veces se pone muy pesado el ambiente. En Cisneros se ha visto que está volviendo a ver a los grupos armados, están bajando de las montañas.

Buenaventura por ser una zona estratégica, todas las instituciones quieren venir acá y vienen no a generar desarrollo y empoderamiento sino como mendicidad y que la gente se victimice más, ya muchas instituciones están despertando y diciendo no es la forma de entrar a las comunidades.

Los líderes nos preguntaban y esto ¿qué nos va a dejar? Y nosotros les decíamos lo que vamos a hacer es fortalecer esos lazos de la comunidad y poder generar otros rasgos de liderazgo, eso es lo que nosotros desde el proyecto pensamos dejar. Decirles que les vamos a dejar remuneración económica no, porque esa no es la mirada de Save the Children, la mirada de la organización es generar empoderamiento y formas nuevas de sentirse en comunidad. Porque claro acá son familias que se van todo el día y los niños se quedan solos, no vienen a clase por irse a trabajar, por quedarse cuidando a sus hermanos, pero entonces las instituciones están cambiando y las familias también. Yo actualmente tengo en La Delfina 35 niños, en mi caso en total tengo 135 o más y trabajamos en promedio con grupos de 35. En el 40 son menos niños y niñas por el desastre natural que se llevó toda la vereda, entonces es una comunidad que recién se está volviendo a formar.

Yo tengo el pensamiento de que veo a la otra persona no como alguien a quien yo voy a ir a ayudar sino como a alguien de mi familia entonces le doy todo lo que yo tenga. A los niños y niñas y a la comunidad nos falta vocación de insistir en el tema de trabajar en conjunto, de vernos en comunidad y sobre todo podernos valorar como grupo étnico.

La apuesta de nosotras como dinamizadoras es fortalecer el tema de derechos y el trabajo desde lo étnico, desde lo cultural, desde reivindicar esas prácticas que hacían que las comunidades vivieran unidas, fortalecidas y que se preocuparan por cuidarse entre sí, entonces hay que mirarlo desde lo que la gente siempre ha vivido. Lo otro es articularnos con los líderes, las familias y generar ese sentido de que porque son niños y jóvenes no pueden participar cuando no, es cuando más deben participar porque ellos son los que están ejerciendo y seguirán ejerciendo el liderazgo en las comunidades. Los niños tienen que estar conscientes de su papel como ciudadanos en la comunidad y desde el proyecto Mi Futuro es Hoy es poder aportar eso y desde un enfoque transformador y étnico.

Lo más difícil creo que ha sido el trabajo con la familia, los papás no permanecen en las casas porque se van a trabajar desde las 5 o 6 de la mañana al campo y regresan hasta las 5 o 6 de la tarde, así que están prácticamente solos. Los hermanos mayores toman el rol de los papás. A partir de esto nos ideamos junto a algunas mamás los refrigerios tipo almuerzo, sabemos que eso no es igual a comer en la casa, pero al menos pueden aguantar un poco más hasta que los papás lleguen.

El refrigerio se compone de una proteína, arroz y ensalada acompañado de jugo natural de fruta, algunos niños expresaron que es uno de los mejores refrigerios que han tenido ya que es como su comida. Muchos de ellos no tienen más comida en el día así que es importante que con este refrigerio puedan tratar de aguantar un poco más. La persona que realiza los refrigerios dice que es mucho mejor hacerlo de esta forma, aunque trabaja en el restaurante escolar, es voluntaria para poder ayudar a todos los niños y niñas parte del proyecto.”

Al respecto nos cuenta la encargada de los refrigerios “No queríamos comenzar a traer refrigerios que no les fueran a alimentar a los niños, así que no comenzamos a pedir jugos, papas o gaseosas, sino que queremos usar todos los recursos que abundan en la zona y mover la economía local para que la comunidad se sienta parte de este proyecto”.

Así mismo, nos habla de las dificultades que tiene el proyecto, así como de la que considera la mayor fortaleza del mismo. “Uno de los retos que tiene este proyecto es articular las actividades con las familias, ya que estas conforman la comunidad. Se puede trabajar el tema de los derechos, pero queremos que se adquiera ese valor comunitario y étnico, que se pueda trabajar más el tema de género ya que no hubo mucho tiempo y es muy importante porque el machismo está muy impuesto.

Por último, el tiempo es muy corto para todo lo que se busca, cuando los muchachos comienzan a interesarse con esto y hay más emoción por parte de todos se acaba, y la idea es que sea un proceso en el que los muchachos puedan replicar en otros aspectos de su vida.

La esencia que tiene Save the Children es esa sinceridad, amor y transparencia para poder transmitir cada uno de estos conocimientos. La fortaleza más grande es el talento humano y el apoyo que se tiene es excepcional, ya que se interesan por todos los puntos del proyecto: trabajador, niños y colaboradores”.

 

 

Puedes cambiar la vida de un niño o niña

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