La cocina como constructora de paz

Viernes 20 Diciembre 2019

De cocinar en su casa y al lado de su madre, *Juan Antonio pasó a ser vigilante en un campamento comandado por grupos armados en la región Llanera del país. Seis meses fue los que anduvo este joven, de 17 años para ese entonces, con un rifle al hombro y los deseos de volver a su hogar en mente. “Volarse”, según cuenta, fue la solución que encontró para alejarse del reclutamiento y las zonas de conflicto. Tres años después, *Juan Antonio construye una vida distinta a esos momentos y en una región alejada en la que vivió siendo parte del proyecto de Save the Children Colombia: “Empleabilidad de jóvenes para un futuro mejor” con el sueño presente de estudiar gastronomía.

La historia de *José Antonio en sus propias palabras:

“¿No tiene dinero?, venga y trabaje con nosotros mijo”. Con esa frase tentadora y el sueño de darle una mejor vida económica a su madre, *Juan Antonio fue inducido al reclutamiento forzoso. Seis meses vigilando campamentos de grupos armados, veredas y a la fuerza pública fue el tiempo que este joven, de 17 años para ese entonces, pasó con un arma al hombro y lejos de un salón de clases. “Me queda poquito para terminar mi bachillerato y graduarme. Me gusta mucho estudiar y cada vez siento que aprendo más rápido y recuerdo las lecciones de hace años, cuando suspendí mi estudio creyendo que enfilarme era una salida para la situación económica que agobiaba a mi madre, pero lo que hice fue perder el tiempo y darle dolores de cabeza a ella”, nos comenta.

Con su mamá, recuerda, que pasaba las tardes cocinando en la región de los Llanos. Arte que en sus palabras lo que hizo fue crear lazos irrompibles, pese al contexto que los rodeaba y el acecho de la guerra. “Me encanta cocinar. Es algo que me une con mi mamá, ella fue quien me enseñó la pasión por la gastronomía, que aún mantengo pese a estar lejos de mi tierra”, agrega. Tras las suplicas de su madre para que volviera a casa, “volarse”, en palabras de *Juan Antonio, fue la única opción que encontró para salir de allí y vincularse a la Agencia de Reincorporación y Normalización (ARN). Y fue a través de ella que conoció el proyecto “Empleabilidad de jóvenes para un futuro mejor” desarrollado por Save the Children Colombia.

“Tras salir del conflicto armado debí migrar para salvaguardar mi vida. Sin embargo, mi madre no pudo venir conmigo y aquí me alojó una tía. Mi mamá se quedó trabajando como moto carguera, ella hace viajecitos y vive de eso. Después de la situación que viví, la relación con mi mamá se volvió un poco distante, hablamos rara vez, aunque ella sabe que continúo con mis estudios y que sigo cocinando para encontrar calma y alegría. Todo eso en un intento de acercarme a ella. Ahora veo que antes de pensar en hacer las cosas, debemos medir si hacemos daño a alguien. Pensar en el daño que va a causar a otras personas porque nadie desea que un hijo o un familiar esté en malos pasos y más en estos temas de conflicto armado”.

En medio de su estudio en el colegio, *José Antonio participa en el taller de servicio al cliente, mesa y bar. Un lugar en el que se destaca por su talento para la gastronomía y por haber sido el único joven hombre interesado en aprender de este componente. “Cuando inicié con el taller de Save the Children me daba mucha pena porque solo asistían mujeres y yo era el único hombre. Me sentía intimidado y creí que ese lugar no era para mí, pero con el tiempo he ido mejorando y formándome aún más. Ya le tengo mucho cariño al taller y a las compañeras”, comenta, en medio de la timidez que le embarga al hablar sobre sí mismo. “Ahora miro atrás y veo cuánto daño me hizo el estar en medio del conflicto armado porque se llevó mi tranquilidad, aún tengo la sensación de que me están persiguiendo a todo momento. Es una situación muy traumática. Veo lo que he hecho y quedo asombrado, todo lo que he construido y cambiado, después de lo que tuve que pasar. Lo veo como una nueva oportunidad de vida que me han dado para pensar bien las cosas que quiero lograr más adelante”, apunta.

Hoy, según narra *José Antonio, su madre le dice sentirse orgullosa de su avance motivándolo a continuar con sus estudios. “Mi mamá ahora está muy contenta. Cada vez que hablo con ella me anima a que luche por lo que yo quiero, a salir adelante, me dice que me quiere ver siendo una persona de bien, trabajando. Sirviéndole a la sociedad, ese ha sido el sueño de ella. Su sueño es que yo encuentre el camino correcto”. Del proyecto, *Juan Antonio espera seguir aprendiendo y visitar lugares que le permitan absorber herramientas que le funcionen en la construcción de su futuro.

Contexto e información del proyecto:

Cali es la capital del departamento del Valle del Cauca y es la tercera ciudad más poblada de Colombia. Se ubica en la región sur del Valle del Cauca, entre las cordilleras occidental y central de la región andina. La ciudad forma parte del área metropolitana de Cali, junto con los municipios adyacentes. La ciudad es uno de los principales centros económicos e industriales de Colombia, además de ser el principal centro urbano, cultural, económico, industrial y agrícola del suroeste del país y el tercero a nivel nacional después de Bogotá y Medellín. Sobre el proyecto Empleabilidad de jóvenes para un futuro mejor, se busca dar a los adolescentes y jóvenes (hombres y mujeres) con escasos recursos económicos la posibilidad de encontrar actividades económicas decentes, seguras y legales a través del empoderamiento económico, el fortalecimiento de sus habilidades personales y técnicas y la creación de alianzas con el sector empresarial (empresas productivas/servicios y comercio).

 

 

 

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