La conexión entre tradiciones culturales y robótica

Viernes 13 Mayo 2016

¿Qué crees que escogen los colegios cuando pueden desarrollar un proyecto de educación en las zonas más remotas de Colombia?

Talleres de convivencia pacífica, lectura y escritura, cultura afro-colombiana e identidad, proyectos productivos o tecnologías de información y comunicación: son solo algunos de los ejemplos de lo que se está logrando gracias a un fondo llamado “bolsa concursable”, que se les da a las instituciones educativas. El objetivo es llevar a cabo proyectos pedagógicos para fortalecer la calidad de la educación. 

En el municipio de Tumaco, en la costa sur del pacífico, el conflicto armado está muy activo y la violencia se ha naturalizado en muchos sectores de la sociedad. Es habitual escuchar mucho ruido en los colegios ya que la mayoría tienen hacinamiento. Sin embargo, la situación es totalmente diferente cuando entras a los talleres de las bolsas concursables. 

En una de las instituciones educativas más grandes de Tumaco, llegamos a unas aulas donde solo se oyen máquinas de carpintería. Los estudiantes están construyendo y aprendiendo a tocar instrumentos musicales del pacífico, mientras que otros están bailando danzas tradicionales. Esto es una forma de promover las habilidades para lograr un trabajo digno y culturalmente interesante en el futuro de los jóvenes. 

“Los estudiantes aquí están disfrutando haciendo sus instrumentos y aprenden a tocar y a bailar la danza con los mismos instrumentos. Aquí saben lo que tienen que hacer y no trabajan por la nota, sino porque les gusta, ellos voluntariamente lo escogen. Cada grupo es de 30 – 35 estudiantes y en total son unos 200 que llegan durante todo el día. Este proyecto reafirma la cultura afro, la cultura del pacífico. La música es universal, en todos los lugares del mundo se puede dialogar a través de la música. Si tengo la capacidad de hacer algo con mis propias manos, puedo transformar un tronco en un instrumento. Estoy haciendo algo para el mundo. No es un celular, es un instrumento musical. De aquí, todos los estudiantes salen haciendo un bombo, un cununo, un guasá, una marimba… Estamos en un sitio donde te enseñan un arma para parecer importante. En cambio, si eres buen músico, buen artesano… te ganas el respeto de la comunidad, no el temor.”

Jaime, un estudiante de 12 años asegura que “esto nos ayuda a expresarnos, es como una terapia. Haces algo con tus manos y lo puedes ver y tocar, es algo que ha salido de ti.”

Otra institución escogió un proyecto muy diferente: la robótica. La docente nos explica que “esta idea nació porque los estudiantes son muy pilos, muy despiertos, y acababan muy rápido con las tareas. Así que busqué algo que les tuviera muy entretenidos y se me ocurrió de lo robótica.  Después empezamos a ver electrónica básica. Aquí se les enseña programación y sistemas operativos. En las clases no me dejan acabar de hablar porque están tan motivados que van muy rápidos. Esto también les motiva porque es algo diferente a lo que se hacen en otras escuelas y mejoran sus competencias científicas.”

Otro docente de artes involucrado en el proyecto de bolsa concursable explica que “este proyecto cambia la situación porque mejora la convivencia. Se ha logrado llegar a tener más empatía entre los estudiantes y docentes. Se han desarrollado vínculos de amistad, de compañerismo. En estos talleres nadie hace lío, todos están por motivación, están concentrados. Aquí los propios estudiantes presentan ideas para mejorar.”

La docente de los talleres de música explica que “en un contexto como este es muy importante porque ocupan su tiempo libre, esto es clave para evitar la violencia y los vicios. Ellos vienen no solo en la hora de clase, sino también los fines de semana. Esto está siempre lleno de estudiantes, vienen a tocar y a bailar. En lugar de estar en las calles, están aquí. Eso es un gran aporte, un proyecto muy bonito.”

* Esto forma parte del proyecto Vive la Educación, que llevamos a cabo en municipios de Cauca y Nariño en asocio con el Consejo Noruego de Refugiados, con la financiación de la Embajada de Canadá. Hasta el 31 de marzo de 2016, hemos llegado 51 instituciones educativas, de estas 32 implementan proyectos de bolsa concursabe beneficiando a casi 4.700 estudiantes. 


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