La danza en medio del caminar migratorio

Miércoles 6 Noviembre 2019

50.000 pesos son los que debe pagar Octavia cada vez que quiera pasar, por la frontera, de Maracaibo (Venezuela) a Maicao (Colombia) en busca de un sustento y medicinas para ella y su familia. Entre ida y vuelta, Octavia intentó hacer frente a la crisis económica que impactó su país y que la llevó, hace poco menos de un mes, a refugiarse en Colombia.

En recuerdos quedaron sus días como docente de primaria y bailarina en su propia academia, mientras recorre las calles de Maicao vendiendo ropa, zapatos y bolívares con el fin de ahorrar y enviar dinero a su casa. Octavia hace parte de los programas de Save the Children Colombia que busca dar atención a la emergencia migratoria.

La historia de Octavia en sus propias palabras

“Antes de la crisis, fui una maestra dedicada a mis estudiantes durante 20 años. Ejercí la licenciatura en educación básica integral y luego hice la maestría en gerencia educacional. A la par de eso, siempre soñé con ser bailarina profesional y estudié artes escénicas con énfasis en danza”, con esos recuerdos inicia a relatar su historia Octavia, una mujer venezolana de 49 años, que viene a Colombia a recoger algo de dinero y regresa a Venezuela cada quince días.

Uno de sus sueños más grandes, según nos cuenta Octavia, fue el de abrir una academia de danza y enseñar a los demás la pasión del baile. “En Venezuela tenía mi fundación de danza folclórica, con ella buscaba que los niños y niñas tuvieran amor y conocieran el arte. Esa escuela era mi identidad, pero tuve que cerrar gracias a la crisis”, agrega.

Hace poco más de un mes que Octavia llegó a Colombia pagando 50.000 pesos para transportarse en camión con una que otra maleta y así dejar atrás Maracaibo y ahora, llamar hogar, a Maicao. “Llegué aquí por unos amigos de la iglesia. Mi primera parada fue en Medellín y luego en Maicao. Ellos me abrieron las puertas de su casa y me ayudaron. Por unos días, me sostuve con la venta de ropa, zapatos, dulces y demás cosas en la calle”, apunta.

Antes de la crisis en Venezuela, nos cuenta Octavia, todo era “maravilloso” y su familia vivía estable. Pero, con la crisis económica se fue desintegrando de a poco y la más afectada resultó ser su hermana quien se desesperó hasta perder la cordura e irse, dejándole a ella sus dos hijos.

“Me vine sola pero en Venezuela quedaron mis sobrinos, a quienes veo como mis hijos, porque mi hermana se volvió loca y los dejó. En Venezuela no se encuentran medicamentos, y si los hay son muy costosos, al igual que los alimentos. Todo eso nos hacía sentir presionados. Me duele mucho lo que pasa en Venezuela”, comenta.

Sus sobrinos son sus “tesoros” y la motivación que encuentra para hacer frente a la crisis, la nostalgia de haber dejado su país y el extrañar a los suyos.

“Aunque aquí me han dado la mano, sigue el rechazo con los venezolanos. Me he sentido muy mal porque allá era una profesional, pero aquí soy nada. Nadie me conoce y poca gente intenta hacerlo. Me ahoga y desespera el haber tenido que salir de mi país, ahí es cuando uno valora la calidad de vida que se tenía y que ahora se perdió”, relata.

En una maleta empaca arroz, azúcar, café y harina para enviarle a su familia en Maracaibo. “Los venezolanos tuvimos que salir como limosneros y eso no es justo. En Venezuela estábamos padeciendo demasiado, no nos quedó de otra que dejar el país y llegar aquí a cambiar bolívares por algo de comida. De Venezuela extraño a mi familia, los llamo para saber cómo están de salud, la protección de ellos. Extraño mi profesión como bailarina y docente. Quiero volver a mi casa, y que aquí en Colombia seamos aceptados”, concluye.

Contexto e Información del proyecto

Maicao es un municipio colombiano ubicado en el centro-este del departamento de La Guajira, debido a su punto estratégico por muchos años ha sido un puente entre Venezuela y Colombia, y una puerta hacia el intercambio comercial y cultural.

Es conocida con el apelativo «Vitrina Comercial de Colombia» a razón de la prosperidad económica que experimentó en la década de 1980, al establecer un amplio mercado abastecido por productos importados de Venezuela. También de poseer una diversidad demográfica constituida por habitantes de los pueblos indígenas Wayuú y Zenú; y además de aglutinar una gran colonia de musulmanes procedentes de Oriente Medio, en su mayoría libaneses.

Sin embargo, desde 2010, empezó la migración más fuerte desde la crisis en el vecino país. Según el estudio de Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento/Banco Mundial, Migración desde Venezuela a Colombia: impactos y estrategia de respuesta en el corto y mediano plazo, Colombia enfrenta un movimiento migratorio sin precedentes, motivado principalmente por la crisis económica, política y social que atraviesa Venezuela. Históricamente, Colombia ha sido un país con altos niveles de emigración, siendo Venezuela uno de los principales destinos migratorios de colombianos.

Aproximadamente 1.235.593 personas con intención de permanencia han ingresado a Colombia desde Venezuela, incluyendo colombianos retornados y migrantes regulares e irregulares, además de número importante de migrantes pendulares y en tránsito hacia otros países. Se estima que para septiembre de 2018 habrían retornado más de 300 mil colombianos desde Venezuela, unos 468.428 venezolanos estarían con un estatus migratorio regular en el país, mientras que 361.399 estarían en proceso de regularizar su estadía.

Desde Save the Children Colombia, contamos con espacios amigables en Tumaco y que buscan la protección de la infancia, en los que los niños, niñas y adolescentes son atendidos en condiciones de mayor vulnerabilidad en barrios donde la violencia ha permeado las comunidades y problemas como la desigualdad, la falta de acceso al agua potable, la salud y la educación de calidad, y que han generado situaciones de violación de los derechos de la niñez.

 

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