La estrategia de género me cambió la vida

Viernes 12 Abril 2019

Claudia es maestra en un colegio en Caquetá y ha participado de las formación y talleres sobre género que los profesionales del proyecto Vive la Educación han dado en su colegio.

Siente que no solo la vida de sus estudiantes ha cambiado sino la suya misma, pues ahora está empoderada de sus derechos y le ha enseñado a su esposo e hijos todo lo que ha aprendido con el proyecto y ha empezado a ver los cambios en su familia.

“Soy docente de lengua castellana y literatura, en una institución educativa en Caquetá. Desde que la estrategia de género llegó al colegio, me interesé mucho por participar porque tengo cuatro hijos y siempre me ha inquietado cómo reaccionar con ciertas cosas, como la preferencia sexual, los roles de género, las nuevas masculinidades y el machismo. Por eso cuando llegó la oficial de género, le dije que me tuviera en cuenta para las formaciones.

Esto me ayudó a afrontar no solo las situaciones en mi casa, sino en la escuela, en ponerme en los zapatos de los niños y niñas que sufren de matoneo por culpa de su orientación sexual o porque simplemente piensan y sienten diferente. Como docentes es importante que prestemos la ayuda y apoyo pertinente, porque desde nuestro rol, podemos evitar que las situaciones de vulneración de derechos de los estudiantes se den.

En mi casa y en el colegio, me siento más empoderada, porque le puedo dar apoyo a la gente desde mis conocimientos, les puedo sugerir y aconsejar, por ejemplo a mis alumnos les recomiendo leer cosas relacionadas con género y con machismo y luego les pregunto si siguen pensando igual y me doy cuenta que no solo no piensan igual sino que actúan de una forma diferente y eso me hace sentir muy orgullosa de lo quese está logrando.

Mi hijo era muy machista y eso era muy difícil para mí, porque yo soy la única mujer en la casa y porque además yo veía cómo era el trato de él con las niñas de su salón y con los muchachos y me daba cuenta de que su actitud no era buena y que no respetaba las diferencias ni los derechos de los demás. Entonces le insití en que participara en los talleres sobre género y el cambio ha sido grandísimo, él ahora es un niño diferente, más respetuoso y más conciente de que todos los somos diferentes y que tenemos un lugar en el mundo.

Hace unos días llegó un niño nuevo a mi salón y por su forma de ser y de actuar, los niños empezaron a hacerle matoneo, le decían groserías y no lo dejaban jugar con ellos por su preferencia sexual. Yo hablé primero con el niño y le dije que primero estaba su felicidad y que lastimosamente en el mundo había gente mala que actúan de mala manera ante las diferencias, por eso debemos educar niños y niñas con valores y bases fuertes para que se enfrenten al mundo y para que respeten a los demás tal y como son. Hablé también con los otros niños del salón y los invité a reflexionar sobre sus palabras y actos, al final muchos le ofrecieron una disculpa, pero el trabajo debe continuar y debemos seguir en la labor de educar y corregir para que estos niños y niñas, sean adultos que le contribuyan a la sociedad. Como docentes y familais, debemos cambiar nosotros, modificar nuestra forma de pensar, ser más abiertos a la diferencias porque de esta forma es que podemos educar nuevas generaciones desde el respeto por el otro.”

El proyecto Vive la Educación es implementado junto con el Consejo Noruego para Refugiados y financiado por el Gobierno de Canadá

 

Puedes cambiar la vida de un niño o niña

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