"Los niños y niñas siempre deben ser escuchados"

Jueves 2 Julio 2020

Apasionado por los video juegos y la ingeniería electrónica, José Luis Ocoro Banguera a sus 17 años es estudiante de la Universidad Nacional sede Tumaco, Nariño. Mientras, a la par asiste a los espacios amigables desarrollados por Save the Children Colombia.

La historia de José Luis en sus propias palabras:

Video juegos, historietas, lectura, baloncesto, voleibol y fútbol son los pasatiempos de José Luis Ocoro, un joven quien a sus 17 años estudia ingeniería electrónica en Tumaco, Nariño. La creación de un semáforo en un proyecto de investigación del colegio fue lo que lo catapultaron a estudiar esta carrera.

“Al ver como se unían los circuitos, como funcionaba todo lo relacionado con la electricidad me interesó mucho y de ahí surge mi pasión por la ingeniería electrónica. Pero, esto no es lo único que me gusta. Dentro de mis planes también está continuar con mis estudios en derecho y comercio internacional. Deseo poder estudiar todo lo que me apasiona, para poder ayudar a los demás, la pasión por el derecho nació gracias a mi participación en el espacio amigable de Save the Children”, nos cuenta José Luis.

El conocer sobre los derechos de la niñez, la participación y la incidencia que los jóvenes pueden hacer, ha sido motivo de querer continuar con su participación en la garantía de los derechos. “En el espacio amigable conocí sobre los diferentes tipos de violencias que existen y, que, afortunadamente en mi casa no los vivo, si se presentan acá en mi barrio y no me gusta que los demás vivan eso. Todos tenemos derecho a vivir con amor en nuestras casas, gracias a Save the Children y las oportunidades que me dieron, me mostraron que nosotros así seamos niños o jóvenes podemos cambiar el mundo y debemos dar a conocer nuestros pensamientos a los adultos”, agrega José.

Una de las experiencias que más ha marcado a José Luis fue su participación como ponente en el Senado. “Al principio tenía temor al encontrarme en un lugar tan grande y con personas tan importantes. Pero, cuando empezamos a hablar todo ese temor quedó atrás y como yo iba en representación de los niños y niñas de mi ciudad, con mayor razón saque fuerzas para que fuéramos escuchados”, nos cuenta.

Su gusto por el comercio internacional fue heredado de su familia, específicamente de su padre quien le trasmitió el gusto por los números. “Save the Children permiten a los niños, niñas y adolescentes que viven en situaciones de mayor vulnerabilidad alcanzar su máximo potencial y gozar de sus derechos de manera plena y sostenible”, puntualiza el joven.

“Yo decido participar porque me gustan las actividades, porque la mayoría son de participación, además de eso son de integración. Nos enseñan como trabajar en equipo, desarrollar actividades de forma eficiente y lo que más me gusta es el empoderamiento que llegamos a tener cuando hablamos sobre los derechos de la niñez y para mí esto es lo que en la mayoría de los niños nos ha quedado en nuestra cabeza, nos importan estos temas y sabemos cómo protegernos”, concluye.

Contexto e información del proyecto:

El Morro, La Viciosa y La Continental son las tres islas que forman al municipio de Tumaco (Nariño) y que, a día de hoy, cuenta con más de 187.000 habitantes y cuyas principales actividades económicas son el comercio, la pesca y la agricultura. Pese a que su economía no está estancada, este municipio del pacífico colombiano no cuenta con agua potable, adicional que la falta de alcantarillado y acueducto ha hecho que las familias viertan sus desechos en los canales del río y del mar, causando contaminación.

Sus habitantes consumen agua sin serlo. Además, y por su ubicación, el municipio está abierto a los narcotraficantes y a los grupos armados ilegales, ya que sus canales en los manglares y su salida al mar facilitan su tránsito clandestino. Desde Save the Children Colombia, contamos con espacios amigables en Tumaco y que buscan la protección de la infancia, en los que los niños, niñas y adolescentes son atendidos en condiciones de mayor vulnerabilidad en barrios donde la violencia ha permeado las comunidades y problemas como la desigualdad, la falta de acceso al agua potable, la salud y la educación de calidad, y que han generado situaciones de violación de los derechos de la niñez.

Adicionalmente, Tumaco cuenta con uno de los Espacios de Transición para el Entrenamiento y Reincorporación de los exmilitares del grupo armado FARC-EP, en el cual actualmente contamos con un Espacio Amistoso. En este espacio viven aproximadamente 120 familias de ex militantes de las FARC-EP y campesinos que se han asentado en el espacio. Es por esto, que Save the Children implementa espacios amigables, con el fin de brindar la protección de la infancia, en los que los niños, niñas y adolescentes son atendidos en condiciones de mayor vulnerabilidad en barrios donde la violencia ha permeado las comunidades y problemas como la desigualdad, la falta de acceso al agua potable, la salud y la educación de calidad, y que han generado situaciones de violación de los derechos de la niñez.

Sumado a lo anterior, en este territorio no hay electricidad ni agua potable y los niños de las ex guerrilleras en proceso de reincorporación, que nunca habían vivido con sus padres, no han recibido acompañamiento psicosocial por parte del Gobierno para que este cambio en sus vidas pueda llevarse a cabo de manera adecuada, por lo que las procesiones de Save the Children brindan atención psicosocial. El proyecto niñez segura para un futuro brillante permite que los niños y niñas se reconozcan como sujetos integrales, activos y participantes en todas las esferas de la sociedad, por lo cual trabajamos junto con ellos y ellas, sus familias, escuelas y comunidades, en la búsqueda de soluciones a problemas sociales desde la garantía de derechos y la generación de cambios positivos en todos los niveles.

Logramos implementar un Modelo de Protección Comunitaria en Contextos de Alto Riesgo, donde los niños, niñas y adolescentes aprendan a reconocer que los entornos en los que se desenvuelven, (la familia, la escuela, la comunidad, y la institucionalidad), deben ser espacios seguros, garantes de sus derechos y protectores de cualquier forma de violencia que los afecte. En síntesis, el modelo busca fortalecer entornos protectores para asegurar que los niños crezcan en un ambiente seguro y con el apoyo necesario, con un enfoque en la prevención y respuesta a la violencia, primordialmente hacia el maltrato, el abuso y la explotación sexual comercial, el uso, utilización y reclutamiento por grupos armados ilegales y el trabajo infantil. Esto se realiza con una perspectiva de inclusión, no discriminación, participación y respuesta efectiva al interés superior de los niños, niñas y adolescentes.

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