Marco, un adolescente que ha vivido la dinámica del conflicto armado en Colombia

Lunes 8 Octubre 2018

De acuerdo a su profesora, Marco* de 17 años está cursando noveno grado porque se encuentra en extra edad, y de acuerdo a lo dicho por él, se atrasó en el colegio por problemas familiares que enfrentó en el pasado y un viaje que realizó. “Me llamo Marco*, tengo 17 años y nací en Arauca. A partir del otro año voy a empezar a estudiar los sábados porque necesito el dinero.

Apenas salga me gustaría estudiar una carrera en tecnología, y tener mi propio negocio en esa área”. Marco* vive con su mamá y sus dos hermanas, que cursan quinto y segundo de primaria. Su mamá se acaba de separar del padrastro de Marco y esta situación los ha llevado a enfrentarse a necesidades que Marco debe suplir por ser el mayor de sus hermanos. “Ahora nos rebuscamos cómo conseguir la comida para todos los días, ya que mi mamá es ama de casa y el que era mi padrastro ya no vive con nosotros.

A mi papá lo mataron cuando yo era bebé entonces nunca lo conocí, pero según lo que mi mamá me dice, él era parte del ELN”. Arauca es una zona del país que ha sido golpeada por el conflicto armado y aún hoy tiene vestigios de grupos ilegales en la zona. Aunque Marco relata de forma muy tranquila y casi naturalizada su experiencia con la guerra, en su rostro se dibuja el miedo y la impotencia de vivir en un lugar en el que no se siente seguro. “Para mí eso es muy normal porque desde que yo me crié en este lugar, esos grupos han estado aquí. Siempre he estado acostumbrado a escuchar balas, como todos los días era así, cuando no se escuchaba nada se nos hacía raro. Es normal estar escuchando todas estas cosas, pero no está bien y no debería ser así. Esos grupos no se enfrentan porque sí y siempre hay muertos, entre esos, gente inocente”.

Marco perdió a su papá por culpa del conflicto armado, pero además ha vivido más experiencias directas debido al conflicto. La que más le afecta es la más reciente, que involucra a su hermana menor y con la que aún no se siente completamente cómodo hablando. “Lo primero no fue hace mucho, tengo una hermana menor, ella de un modo u otro se dejó convencer por los grupos ilegales para ir con ellos. Me sentí directamente afectado porque es una persona con la que tu convives todo el tiempo. Logramos evitar que ella se fuera, porque mi hermana le contó a una amiga que se iba con ellos porque estaba aburrida en la casa, que allá le iban a pagar y que podía salir cuando quisiera, se dejó engañar por el dinero que supuestamente le iban a dar. Ella se iba a ir y estaba convencida de su decisión, lo que pasa es que nosotros no la dejamos ir y tuvimos que sacarla del pueblo y enviarla lejos. Hace poco la llamamos y nos confesó que ella no sabía qué la había impulsado a querer hacer eso”. Para muchos de los niños y niñas del país es normal la violencia y en la televisión siempre pueden ver ejemplos de que para ser exitoso hay que ser violento, tener a muchas mujeres a sus pies y matar a las personas por gusto o negocio.

“Cuando nosotros éramos pequeños estábamos obsesionados con jugar a las pistolas, a la guerra, a matarnos de mentiras, pero, un día un compañero que estaba con nosotros en quinto de primaria, ingresó a las FARC – EP y lo mataron en menos de un mes, después de eso nosotros dejamos de jugar a eso y nos dimos cuenta que la violencia no es la solución, nos dio mucho miedo que eso nos pasara, por eso yo nunca pensé que mi hermana quisiera tener el mismo destino que nuestro amigo.

Cuando mi mamá se dio cuenta de que mi hermana se quería ir a combatir, casi se muere… ¡no podía ni hablar! Por eso tomó la decisión de mandarla para otro lugar. En este momento mi hermana está con el papá, pero quiere devolverse ya que entendió que no tenía razón para irse a los grupos ilegales, pero a mí me parece que sería mejor que ella se quedara dónde está, porque de pronto le vuelven las ganas de irse y uno no puede decidir por ella. Mi mamá quiere que mi hermana vuelva porque, la verdad, de aquí no se van a llevar a nadie obligado, así que quiere que esté cerca para aconsejarla y que coja buenos caminos, pero igual tenemos miedo de traerla devuelta, porque al mes que pasó eso, comenzaron a decir que mi mamá y mi padrastro eran unos informantes del ejército y que trabajaban con el gobierno, como aquí al que es informante lo van matando de una vez, así como a toda su familia”.

Los grupos armados ilegales reclutan a niños, niñas y adolescentes ofreciéndoles grandes sumas de dinero mensual, posibilidad de salir de los campamentos cuando ellos y ellas quieran, además de poder y liderazgo, lo que se convierte en una alternativa muy tentadora en zonas del país en donde la inversión es muy poca y la corrupción hace que los derechos no se ejerzan a cabalidad. “Para nadie es un secreto que este pueblo es denominado zona roja (Zonas altamente peligrosas, con presencia de grupos armados ilegales y con frecuentes enfrentamientos bélicos).

Los reclutamientos no se presentan en las casas sino cuando vamos caminando por las calles. No es sorpresa ver muchachos que tratan de convencernos y hasta nuestros propios compañeros que nos dicen que esto es solo por unos días y hasta que uno quiera, además que nos pagan lo que nosotros queramos. Si uno se deja endulzar el oído, va convenciéndose a sí mismo y termina allá con ellos. A estos grupos no les funciona tratar de convencernos con drogas, ya que en el pueblo son muy poquitos los adictos.

A mí me prometieron dinero, motos y carros, así que los muchachos que se van, lo hacen con plata y con la afición a las armas, ya que les prometen que pueden escoger las que quieran. El sueldo que ofrecen a los jóvenes es de un millón, y que pueden salirse de esa vida cuando quieran, pero eso no es así”. Marco es un joven fuerte, corpulento y trabajador, pues ayuda a su mamá trabajando como jornalero en su tiempo libre, cree en que puede forjar un futuro mejor para él y su familia, pero no, en que el conflicto armado vaya a acabar. “Yo he ido mucho a la Iglesia, y según dice la Biblia, cada vez que se acaba un grupo, inmediatamente se crea otro. Yo creo que la guerra no se va a acabar nunca, ya que es ambición por poder”.

 

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