"Me vine para acá porque allá lo que uno ganaba no alcanzaba ni para un bocado"

Miércoles 6 Noviembre 2019

Con Rosmarys, su hija de 16 años, Israelina llegó a Maicao (Colombia) huyendo de la crisis económica y social de su país, con el fin de encontrar una vida más estable.

Antes de llegar a Colombia Rosmarys quedó embarazada y esa fue la mayor motivación de esta familia para migrar, pues ISraelina, quería que su nieta y su hija tuvieran atención médica. Desde su salida de Venezuela a hoy, Israelina no ha podido establecer contacto con su famila y anhela poder volver a ver a su papá.

La historia de Israelina en sus propias palabras

Bajo el sol inclemente, llegamos a la casa de Israelina, un rancho de más o menos tres metros cuadrados, con piso en arena, latas y lonas que los protegen de la lluvia, los animales y el viento. Nos reciben Israelina, su esposo, su hija Rosmerys y su pequeño bebé de ojos grandes y expresivos.

“Me vine para acá porque allá lo que uno ganaba cuidando una finca no alcanzaba ni para un bocado.Trabajaba con mi marido y al ver esa situación le dije que nos vinieramos para Colombia y así cambiar de vida. Desde que nos vinimos nos ha ido bien, me tratan con cariño y amor. Nunca he tenido reproches de nadie”, cuenta Israelina.

24 horas caminando por trocha, fue lo que le tomó a Israelina y su familia, salir de Venezuela y llegar a Colombia. Falta de comida y medicinas fueron el detonante de la migración que emprendió con su esposo y dos hijas.

“Cuando me enteré de que Rosmarys se había embarazado fue terrible, imagínese uno que trabajaba para medio comer y ahora embarazada, pues más duro aún. Hablé con la familia de quien sería el padre del bebé que esperaba mi hija, pero no se quisieron hacer cargo. Entonces, la lucha fue de las dos para que ella pudiera tener ese bebé”, cuenta Israelina.

Rosmarys solo cursó hasta tercero de primaria y expresa que para ella las puertas en Venezuela se cerraron al no conseguir en qué trabajar. Ella es una adolescente tímida, cuando habla no levanta la mirada y se toca nerviosamente las manos. “Salí embarazada y el papá del bebé, que tiene 18 años, me dejó botada, no me pasa nada para ayudar al niño”, cuenta la joven.

De su otra hija, que tiene 14 años, Isreaelina comenta que la situación la llevó a dejarla trabajando y estudiando en Riohacha. “Mi hija esta trabajando en una casa de familia, haciendo oficio. Ella está bien allá, la señora con la que trabaja la tiene bien y está por graduarse de primaria, cursa quinto grado”, cuenta Israelina.

En diez años su meta es verse viviendo bien con toda su familia porque desde qque migró no sabe nada de ellos. “Lo que más extraño de Venezuela es a mi familia, mis hermanos, extraño a mi papá, que tiene 92 años. Él es colombiano, pero no nos dijo eso, nunca nos habló de la familia que teníamos aquí”, agrega.

Israelina y su familia han recibido la ayuda de entrega de efectivo multiporósito de Save the Children y nuestros profesionales le hacen seguimiento a su caso pues Rosmerys requiere de ayuda psicosocial.

Contexto

Maicao es un municipio colombiano ubicado en el centro-este del departamento de La Guajira, debido a su punto estratégico por muchos años ha sido un puente entre Venezuela y Colombia, y una puerta hacia el intercambio comercial y cultural.

Es conocida con el apelativo “Vitrina Comercial de Colombia” a razón de la prosperidad económica que experimentó en la década de 1980, al establecer un amplio mercado abastecido por productos importados de Venezuela. También de poseer una diversidad demográfica constituida por habitantes de los pueblos indígenas Wayuú y Zenú; y además de aglutinar una gran colonia de musulmanes procedentes de Oriente Medio, en su mayoría libaneses.

Sin embargo, desde 2010, empezó la migración más fuerte desde la crisis en el vecino país. Según el estudio de Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento/Banco Mundial, Migración desde Venezuela a Colombia: impactos y estrategia de respuesta en el corto y mediano plazo, Colombia enfrenta un movimiento migratorio sin precedentes, motivado principalmente por la crisis económica, política y social que atraviesa Venezuela. Históricamente, Colombia ha sido un país con altos niveles de emigración, siendo Venezuela uno de los principales destinos migratorios de colombianos.

Aproximadamente 1.235.593 personas con intención de permanecia han ingresado a Colombia desde Venezuela, incluyendo colombianos retornados y migrantes regulares e irregulares, además de número importante de migrantes pendulares y en tránsito hacia otros países. Se estima que para septiembre de 2018 habrían retornado más de 300 mil colombianos desde Venezuela, unos 468.428 venezolanos estarían con un estatus migratorio regular en el país, mientras que 361.399 estarían en proceso de regularizar su estadía.

Desde Save the Children Colombia, contamos con la atención a emergencia en la gestión de casos que busca brindar unaatención individual en prevención y atención a riesgos psicosociales y riesgos de desprotección para niños y niñas que estan en condición de migrantes desde febrero de 2019 con enfoques en salud, violencia, abuso fisico, verbal y emocional.

Información del proyecto 

El componente de Gestión de Casos, busca una atención integral para los niños y niñas que se encuentran en riesgo de vulneración de sus derechos y que pueden ser o estra siendo víctimas de algún tipo de violencia o estar expuestos a riesgos psicosociales y riesgos de desprotección.

La situación de migración de los cientos de niños y niñas venezolanos y colombianos retornados hace que los factores de riesgos sobretodo en violencia sexual y trata de personas aumenten. La intervención de Save the Children tiene un enfoque integral que pretende mejorar la situación actual del niño, la niña y su familia con el fin de protegerlos de cualquier daño. Luego de que un profesional de Gestión de Casos visita a la familia focalizada, se realiza una activación de ruta o de varias de acuerdo a las necesidades y a los riesgos a los que esté expuesto el niño o niña.

Trabajamos aunadamente con organizaciones de atención humanitaria y entidades del Estado para asegurar que la atención es completa y que los niños y niñas están protegidos.

Puedes cambiar la vida de un niño o niña

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