Nacer en Colombia es una desventaja para las niñas

Viernes 7 Octubre 2016

Colombia se encuentra en el puesto número 75 donde las niñas tienen menos oportunidades para acceder a sus derechos, por debajo de países como Irán, Namibia o Indonesia, según el informe “Hasta La Última Niña: Libre para vivir, libre para aprender, libre de cualquier daño” de Save the Children. Hemos clasificado a los países en un índice de mejor a peor país para ser una niña, con indicadores basados en el matrimonio infantil, la educación, el embarazo adolescente, las muertes maternas y el número de parlamentarias.

 En Colombia, centramos nuestros esfuerzos en promover la equidad de género, eliminar cualquier tipo de violencia y difundir la educación sobre salud sexual reproductiva en Cauca y Nariño. A través del proyecto Vive la Educación, financiado por el Gobierno de Canadá (Global Affairs Canada), hemos realizado encuestas que nos muestran que:

 En las instituciones educativas de la Costa Pacífica de Cauca y Nariño hay importante falta de información por parte de los docentes y estudiantes en temas de género. También indica la necesidad de cambiar percepciones y fortalecer conocimientos y competencias en temas de equidad de género, incluyendo salud sexual y reproductiva.

 De los 380 docentes que participaron en la primera etapa de sensibilización, solo un 5%[1] han escuchado hablar del proyecto transversal Programas de Educación para la Sexualidad y Construcción de Ciudadanía (PESCC) y solo el 2% ha desarrollado algún tipo de actividad directa en su aula. Un 78% desconocen cómo implementar un proyecto transversal de salud sexual y reproductiva y no se atreven a abordar estos temas por varias razones, como son:

  •  Un 30% opinan que no es responsabilidad del sector educativo hablar sobre género, afectividad y sexualidad.
  • Un 20% de docentes no se atreven a abordar temas de sexualidad por temor a las reacciones de las comunidades de naturaleza machista y el respaldo cultural que se da a prácticas inequitativas, que generalmente desfavorecen a las mujeres. 
  • El 90% manifiesta que la equidad de género no ha sido punto prioritario en los procesos de autoevaluación y actualización curricular.
  • El 95% de docentes no están formados para abordar temáticas de sexualidad y género.
  • El 90% no conocen cuáles son los derechos sexuales y reproductivos.
  • El 55% manifiesta no contar con herramientas claras para la mitigación del acoso escolar y el matoneo (bullying).
  • El 65% desconocía la forma como a través de las redes sociales e Internet se puede realizar ciber-acoso escolar.
  • El 90% no conocen la ruta de intervención a casos de violencia de género y escolar y la operatividad del enrutamiento intersectorial.

Una encuesta con 342 estudiantes indica grandes brechas de información:

  •  El 92% desconocían que tenían derechos sexuales y reproductivos.
  • El 98% plantean que en sus instituciones educativas no cuentan con un proyecto de educación sexual.
  • El 65% pensaban que las roles de género no son modificables, ya que eran de origen biológico.
  • El 25% de niñas participantes sienten que los hombres tienen mayores oportunidades de salir adelante porque son hombres.
  • El 32% manifiestan haber tenido su primera relación antes de los 13 años.
  • El 98% no cuentan con formación en sexualidad en sus familias, ya que es un tema que es tabú en su medio.
  • El 37% se han sentido acosados sexualmente por personas de su entorno (familia, miembros de la comunidad, docentes).
  • El 83% creían que las personas con diferente orientación sexual son enfermas.
  • El 20% de niñas que han estado embarazadas desconocían las causas biológicas de su embarazo. 

 Estos datos reflejan la urgencia de implementar procesos educativos sobre equidad de género en las escuelas. Además de mejorar los niveles de conocimientos sobre equidad de género, tenemos dos objetivos específicos con la formación de los docentes: Integrar los tres temas de la Estrategia de Equidad de Género en el currículo de las diferentes áreas. Impactar y transformar el trabajo en el aula y la vida institucional de las instituciones educativas con base en los tres temas de la Estrategia de Equidad de Género.

 A través de nuestra estrategia de género, pretendemos percibir cómo las diferencias de género pueden implicar desigualdades sociales significativas que imposibilita un verdadero ejercicio de ciudadanía y que repercuten en prácticas inequitativas en educación. 

 El objetivo del eje educativo es propiciar transformaciones  en el proceso educativo para incidir en el cambio de imaginarios culturales que contribuyan a una mayor visibilización y valoración de los derechos de las mujeres y a cambios en la valoración  y reconocimiento de roles, buscando garantizar  una educación no sexista, igualitaria, equitativa, y democrática,  y una formación para el trabajo sin sesgos de género.  

  Temáticas priorizadas por la estrategia de género:

 Promoción de los derechos sexuales y reproductivos: promovemos la salud sexual y reproductiva en adolescentes con perspectiva de derechos y de género.

Prevención de violencias en las escuelas: buscamos prevenir y disminuir los diferentes tipos de violencia que se presentan en la escuela y en el entorno del joven, incluyendo violencia física, psicológica y sexual contra las niñas y las adolescentes mujeres. Las actividades que se adelantan  tienen como objetivos:

  • Diseñar, validar e implementar una estrategia pedagógica de prevención de las diferentes formas de violencia que se presentan en la escuela desde una perspectiva de género.
  • Elaborar material pedagógico que promueva la prevención y disminución de violencias en la escuela.
  • La movilización social que ayuden a la prevención de violencias.

 Promoción de una enseñanza igualitaria para niños y niñas: enfocado en una sensibilización de los actores de la comunidad educativa sobre estas realidades y como tomar acciones para lograr más equidad de género.

 OTRAS INFORMACIONES ENCONTRADAS

  Según datos de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS) de 2010, en Cauca la incidencia de pobreza en las mujeres es del 45.5% (280.000), y de cada 10 mujeres, tres viven en la pobreza absoluta. Persisten las desigualdades entre hombres y mujeres en las condiciones de trabajo, oportunidades laborales e ingresos reflejados en la pobreza e exclusión social y obstáculos para acceder a los derechos sociales y económicos (salud, vivienda, educación, alimentación, recreación y disfrute del tiempo libre).  

  Según el Instituto colombiano de Medicina Legal y Ciencias Forenses, las mayores víctimas de violencia intrafamiliar la sufren las mujeres, un 65% es causado por la pareja y un 20% contra los niños, niñas y adolescentes. Entre los municipios del sur del Cauca donde más se presenta la violencia intrafamiliar son El Tambo y el Patía. Según fuentes del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar del Cauca, las niñas entre 10 y 14 años  siguen siendo las víctimas predilectas  de los abusadores sexuales de la región.

 Según datos del Perfil Epidemiológico del departamento de 2012, en el Cauca, el porcentaje de embarazos en adolescentes entre 10 y 19 años fue del 23.3%, de cada 10 adolescentes, 2 están embarazadas o han tenido su primer hijo.

 En este mismo departamento, cuatro de cada 10 adolescentes  entre 15 y 19 años están embarazadas o son madres y la tasa de embarazos tempranos es del 23%, 3,5 % más del promedio nacional de 19.5%, según el ENDS.  Seis de cada 10 adolescentes no utiliza ningún método de planificación familiar, lo que conlleva al incremento de embarazos a temprana edad.

Para acabar con las barreras que impiden a las niñas y adolescentes cumplir con todos sus derechos, lanzamos la campaña Hasta la última niña.  Estamos trabajando para enfrentar las raíces de la exclusión y falta de empoderamiento de las niñas tanto en Colombia como en el mundo. Con esfuerzos e inversión sostenidos, el cambio es posible. Es posible construir un mundo que garantice los mismos derechos y libertades para que hasta la última niña pueda alcanzar su máximo potencial. Esto exige trabajar de forma coordinada con grupos de interés en todos los niveles -incluidos hombres y niños- con la finalidad de facilitar entornos en los que las niñas gocen realmente de todos sus derechos en igualdad y puedan prosperar.

EN LATINOAMÉRICA

Nuestra especialista en género para la región de Latinoamérica afirma que "Una gran población de niñas y niños de América Latina viven situaciones cotidianas de vulneración de sus derechos a razón de su género, es decir solo por ser mujer, hombre o por identificarse con una identidad de género diferente al sexo con el que nació. Sin embargo, las niñas son las que viven mayor discriminación y vulneraciones. Por ejemplo, en la región tenemos el segundo índice más alto de embarazo adolescente en el mundo (10% de adolescentes entre 15 y 19 años), de otro lado, el 10% de adolescentes en ese mismo rango de edad reporta alguna vez haber sido víctima de una violación sexual (UNICEF, 2014), entre otros.

Creemos firmemente que el completo ejercicio de los derechos humanos de niñas y niños está estrechamente vinculado a que tanto niñas, como niños tengan iguales derechos, obligaciones y oportunidades independientemente de su género. Para ello, apostamos por trabajar en identificar, abordar y transformar positivamente aquellas creencias, imaginarios, actitudes y comportamientos que refuerzan las desigualdades y brechas de género de niñas y niños, con todos los actores que configuran sus espacios de vida: padres, madres, docentes, autoridades, niñas, niños y adolescentes, entre otros; a través de sus programas y acciones de incidencia y exigibilidad de derechos de la niñez."

[1]Este 5% equivale a los docentes que han participado en capacitaciones con las Secretarias de Educación Departamentales o con el Ministerio de Educación Nacional.

Estudiantes de Guapi

 

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