No tener nada, perderlo todo

Miércoles 16 Agosto 2017

En todo el mundo muchos niños pobres tienen que dejar la escuela porque sus padres no pueden permitirse el lujo de apoyarlos. Sin educación, están condenados a repetir la historia de sus progenitores y continuar con el círculo de la pobreza.

Sin embargo, podemos dar una segunda oportunidad a los niños y las niñas que están fuera del sistema educativo. En Egipto estamos ejecutando un programa que les ayuda a desarrollar habilidades y conocimientos que son vitales para mejorar su futuro. Incluso puedes ayudarles a que empiecen su propio negocio.

Este tipo de programas cambian la vida de los más jóvenes, el futuro de su familia y aumenta sus posibilidades. Estamos trabajando en programas de educación de calidad que puedan dar a los niños y las niñas las bases del éxito en el aprendizaje y les ayuden a alcanzar un futuro mejor y más seguro. Este camino comienza la escuela.

LA HISTORIA DE SABRINA

Sabrina no sabía el cambio que iba a dar su vida cuando cumpliera los 10 años. Ella fue a la escuela. Le gustaba aprender y estar con sus amigos. Tenía ambiciones para el futuro, ella quería ser médica. Pero entonces su padre enfermó.

Ella, al igual que sus hermanos y hermanas mayores, tuvo que dejar la escuela y empezar a ayudar en casa de cualquier forma posible. Para su familia la educación pasó a ser un lujo.

Fue una gran decepción para Sabrina, pero unos años más tarde, escuchó sobre el programa de Save the Children para ayudar a los jóvenes a continuar con su educación y mejorar sus oportunidades de vida.

“Cuando me uní al proyecto, sentí que había vuelto a la escuela. Aprendimos a leer y escribir. También a ser responsables y colaborar con otros”

Aparte de estas habilidades básicas, Sabrina aprendió a elaborar un plan de negocios y decidió iniciar su propio emprendimiento del cuidado de cabras. Cuando vendió sus cabras, aprovechó sus ganancias para iniciar otro nuevo negocio: criar patos.

Cuando Sabrina dejó la escuela a los 10 años, posiblemente no pensaba en sí misma como una futura dueña de negocios. Pero tres años después lo ha conseguido. Ahora está criando cabras y patos, algo que le aporta una renta muy necesaria para ella y toda su familia.

Sabrina tiene una gran determinación, pero ella valora mucho el apoyo que está recibiendo de Save the Children

“Me ayuda porque siento que alguien me está apoyando, ayudándome a seguir adelante y no darme por vencido.”

 

 

 

Puedes cambiar la vida de un niño o niña

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