"Nunca es tarde para aprender", la frase de vida del profe *Hector

Miércoles 9 Septiembre 2020

Con 250 estudiantes a cargo, el profesor Héctor Gómez busca enseñarle a niños, niñas y adolescentes de la región del Catatumbo el valor de la lengua castellana, aún en tiempos de pandemia. El Covid-19 ha llevado a que las aulas se trasladen a las casas, incluidos docentes y estudiantes. Ante el repentino golpe tecnológico, el profesor Héctor ha tenido que desaprender lo aprendido para fortalecer el aprendizaje de sus estudiantes. Actualmente, *Héctor hace parte del proyecto Catatumbo Ama la Educación.

La historia de *Héctor en sus propias palabras:

Hace 32 años que *Héctor emprendió el camino de la docencia. Un oficio que llegó a su vida por coincidencia y que terminó convirtiéndose en su pasión. Ahora, con 50 años de edad expresa que de la docencia tiene los mejores recuerdos y, que con el impacto del Covid-19, le han llevado a retarse como nunca antes.

“Lo más complejo que ha traído esta pandemia ha sido la comunicación con los estudiantes. Desde hace cinco meses no los veo de forma presencial y las clases me ha tocado darlas por WhatsApp o plataformas digitales, pero eso no es lo mismo, ni para ellos ni para mí”, manifiesta el profesor *Héctor.

Con 250 niños, niñas y adolescentes a cargo y a distancia, el *Héctor busca potenciar sus conocimientos digitales más allá del computador. “Yo tenía noción de lo básico del computador, de Word y nada más. Pero, llegó Save the Children con su curso de formación docente en herramientas TIC y he aprendido bastante”, comenta el profesor.

De tener conocimientos solo sobre Word, *Héctor ahora sabe sobre Power Point, Excel, plataformas de conexión para sus clases y demás herramientas que potencian el acceso y calidad a la educación. “Enseñar en zonas rurales es bastante difícil. Como docentes hicimos una encuesta en el pueblo en la que los padres y estudiantes manifestaron que la conectividad era muy mala y que los recursos tampoco eran suficientes para tener acceso a la educación. La cultura que se maneja aquí en el pueblo no es de utilizar el celular inteligente para cosas de aprendizaje y eso nos ha dificultado un poco más la enseñanza”, complementa.

En su aprendizaje, el profesor *Héctor incentiva a sus estudiantes a que no abandonen el estudio aún en tiempos de aislamiento obligatorio como prevención del contagio del Covid-19. Para él, el autoaprendizaje es fundamental junto al papel que juega el padre de familia en el acompañamiento del estudiante. “Como el Covid-19 nos tomó a todos por sorpresa. Ninguno ha tenido preparación y como ha sido espontaneó el ritmo de vida sigue acelerado. Sin embargo, Save the Children nos ha orientado en la elaboración de guías pedagógicas para una formación docente más integral.

Respecto al regreso a las aulas de forma presencial, el profesor *Héctor comenta que los colegios rurales no cuentan con las condiciones de bioseguridad. “Una de nuestras preocupaciones como docentes es que en el pueblo no hay responsabilidad social frente a los protocolos de bioseguridad. Las personas no cumplen con las medidas preventivas y eso nos expone al contagio. En la parte académica me preocupa la falta de colaboración de los padres de familia en la calidad de los trabajos, nosotros como docentes hacemos un 50% y los padres el otro porcentaje, pero si este no se da el aprendizaje no será el mejor”, comenta.

Contexto e información del proyecto:

Ocaña es un municipio que hace parte de la tradicional región Catatumbo en Norte de Santander conectando por carreteras nacionales con Cúcuta, Bucaramanga y Santa Marta. Debido a su ubicación rural, Ocaña ha tenido un desarrollo y contexto afectado por el conflicto armado a manos de distintos actores ilegales ya que sus densas montañas facilitan su tránsito clandestino, pese a que su economía está basada en la gastronomía, los oleoductos petroleros, la agricultura y el turismo. Save the Children Colombia inicia su trabajo en Norte de Santander desde 2015, a través de diferentes proyectos.

A partir del 2018, iniciamos un acompañamiento en la zona conocida como “Catatumbo”, con nuestro proyecto “Somos Educación” y, recientemente, con el proyecto Catatumbo Ama la Educación, apoyado por la Agencia de Cooperación Noruega: enfocados en el Acceso a una Educación segura y de Calidad en el Catatumbo centrado en el fortalecimiento de habilidades en la alfabetización y la aritmética. Con este último proyecto que se implementará por 4 años en la zona, se busca beneficiar a más de 15.994 niños, niñas y adolescentes que viven en la zona y quienes han sido altamente afectados por el conflicto armado, la pobreza, la migración y la falta de acceso a servicios básicos en la región noroccidental del país focalizando seis municipios: Ocaña, Ábrego, El Carmen, La Playa, Teorama y Convención.

 

 

 

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