Olores, formas y ruidos aún despiertan miedo en la profe Gloria luego de avalancha en Mocoa

Lunes 8 Mayo 2017

Gloria es docente del grado tercero del Colegio Simón Bolívar, ubicado en la vereda El Pepino, en Mocoa. Aunque el colegio queda a 20 minutos por la vía a Pasto ella vive en Mocoa y fue afectada por la avalancha del pasado 31 de marzo.

La profe Gloria aún no se siente preparada para volver a la escuela y, aunque iniciaron el 17 de abril, ella no ha podido dar clase con normalidad, puesto que se siente muy afectada por la emergencia y lo que trajo consigo.

Tiene a su cargo 16 estudiantes y nueve de ellos perdieron a algunos de sus familiares.

“Ayer trabajé con los niños un poquito, porque me siento muy mal de ánimo. Un docente sacó todas las sillas al patio para limpiarlas, porque tenían algo de polvo, y ver cómo había quedado todo me hizo sentir mareo y me tocó meterme al salón a llorar”.

Aunque el Colegio Simón Bolívar no fue afectado en su infraestructura y no perdió a ninguno de sus estudiantes ni docentes, todos estuvieron muy afectados por la avalancha.

“Esa noche yo pensé que solo era el agua que se estaba metiendo a la casa, pero cuando escuché los gritos me di cuenta de que algo más estaba pasando y era muy malo. Yo vivo en arriendo muy cerca al río por donde pasó todo el barro, las piedras y los palos.”

Gloria aún recuerda el pasado 1 de abril como si fuera ayer y los olores le recuerdan lo que tuvo que vivir esa noche.

“Yo estaba muy angustiada porque había mucho caos, caían muchas rocas y barro, mi casa estaba llena de fango como hasta la mitad de las paredes. Ayer mi vecino estaba limpiando su casa luego de tantos días, porque no quería regresar. Él perdió a sus hijas y esposa y no se sentía preparado para volver. Empezó a sacar el barro y ese olor me recordó todo lo que pasó esa noche, mi angustia y la de los demás.”

Los docentes, alumnos y comunidad educativa en general requieren de apoyo psicosocial urgente e inmediato, puesto que no se sienten preparados para regresar a sus actividades.

“Yo no me siento preparada para dictar mis clases, mis niños hablan de todo lo que pasaron y yo no me siento cómoda con eso. De hecho, no he podido dormir desde la avalancha. Cuando cierro los ojos solo puedo recordar a la gente llorando, tanta destrucción y desolación, cuando voy a bajar un andén siento como si me fuera a caer en el barro como esa noche”. Aunque las escuelas y colegios en su mayoría están en funcionamiento, los alumnos no quieren regresar a clases y los docentes requieren atención psicológica para enfrentar la situación sobre todo porque no saben cómo atender a sus estudiantes y tratar el duelo de muchos de los que perdieron familiares, amigos, compañeros de clase o a su profesor. Es por esta razón que estamos trabajando junto con el Comité Internacional para el Desarrollo de los Pueblos (CISP por sus siglas en italiano) para fortalecer el trabajo docente y de la planta administrativa en el Colegio Simón Bolívar, brindando apoyo psicosocial y pedagógico.

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