SIN GOLPES NI GRITOS A LOS NIÑOS Y NIÑAS

Jueves 11 Mayo 2017

 

La crianza positiva busca enseñar a los padres a amar a sus hijos por quienes son y no por lo que hacen. Busca corregir desde el amor, comprensión y apoyo emocional en lugar de la violencia y el temor. La crianza positiva facilita que los niños y niñas aprendan con mayor apertura, adquieren la capacidad de evaluar los hechos y las consecuencias de sus acciones; adquieren la capacidad de perdonar y pedir perdón y fortalece los espacios de reflexión y diálogo. Lee nuestro manual de pauta de crianza positiva aquí.

Muchas veces la violencia por los padres o cuidadores se da debido a que muchos de ellos no conocen otras formas de educar y formar a sus hijos, o replican el modo en el que ellos fueron educados. Sin embargo, el castigo físico tiene efectos secundarios en los niños y niñas, pues pueden producir daños emocionales, baja autoestima, sentimientos de tristeza, soledad o abandono. Los niños y niñas piensan que la violencia es la mejor forma de solucionar los conflictos y que es correcto usarla con los demás, además les incentiva a mentir para evitar ser castigados.

La crianza positiva funciona sobre el principio de que los niños y niñas aprenden más a través de la cooperación que del miedo y el castigo. Los niños y niñas son escuchados, tratados con respeto y justicia, lo que fortalece su vínculo con sus padres en cuanto a que ellos tienen expectativas reales de lo que sus hijos e hijas pueden hacer de acuerdo con su edad y madurez.

Principales ventajas de la crianza positiva:

• Fortalecimiento del vínculo afectivo.

• Fortalecimiento en la comunicación.

• Mejoramiento en el manejo de sus emociones.

• Eliminación del golpe y los gritos.

• Se establecen normas.

Dentro de las formas de castigo corporal y humillante estarían, entre otras:

• Golpes en extremidades, nalgas, cara, cabeza con manos abiertas o puños cerrados.

• Golpe con correa, cinturón, zapatos, tablas, cables, escobas, ortigas.

• Golpe con los pies (patadas o puntapiés), empujón y el zarandeo.

• Pellizco, el tirón de orejas o el tirón del pelo, baño con agua fría.

• Quemaduras.

• Posturas incómodas o indecorosas; ejercicio físico excesivo.

• Encierro, quitar los alimentos necesarios para una adecuada nutrición.

• Amenazas de castigos, insultos, chantaje emocional (dejar de hablarle al niño o niña, decirle que no les quiere, mostrar indiferencia, ignorarle cuando le habla al adulto).

• Humillaciones (decir cosas como “no sea bruto”, “usted no sirve para nada” ...)

Alternativas al castigo físico y humillante: Para poder cambiar es necesario entender que cuando los niños y niñas se sienten bien, se comportan bien, que todo irá mejor si hay un ambiente de respeto en el hogar; que niños y niñas tienen sentimientos; que debemos enseñarles a asumir sus responsabilidades teniendo en cuenta su edad y madurez; que debemos darles oportunidades para reparar lo que hicieron mal y, permitir que asuman las consecuencias de un comportamiento inadecuado.

El uso del reconocimiento positivo: consiste en ayudar a los padres y madres a centrar su atención en los comportamientos positivos más que en los negativos. Esto hará que la relación con sus hijos e hijas no se enfoque sólo en los comportamientos que pueden ser considerados como inadecuados, sino que se apoye en lo positivo.

La comunicación en la familia: en la medida en que haya mayor comunicación entre padres y entre padres e hijos, en donde prime la escucha y la reflexión sobre los sucesos, positivos o negativos, se va a fortalecer la posibilidad de diálogo y de entendimiento entre los miembros de la familia.

Tips de crianza positiva:

• Si tu hijo o hija desobedece, habla con él o ella, explícale con amor las razones por las que no está bien lo que hizo.

• Si tu hijo o hija te miente, escúchalo/a, intenta entender las razones por las que lo hizo y enséñale con diálogo por qué no es correcto mentir.

• Si tú hijo o hija ha cometido un error, ayúdale a entender qué hizo mal y enséñale la forma correcta.

• Ayuda tu hijo a elevar su autoestima alentándolo cuando algo se le dificulta y felicitándolo cundo hace algo bien.

• Abraza todas las noches a tus hijos e hijas antes de acostarse. Diles que les quieres. Reconoce sus sentimientos, no los niegues o menosprecies.

• Evita decirle cosas como: “No vale la pena que llores por eso, si no pasó nada”. Recuerda que los sentimientos de los niños y las niñas son tan importantes como los de los adultos.

• Felicita a tus hijos e hijas por las cosas buenas que hagan. Agradece los favores que te hacen.

• Pídeles las cosas que consideras deben hacer con un “por favor”.

• Escúchalos con verdadera atención.

• Cuando vayas a regañar a tus hijos e hijas, oblígate a hablar en voz baja. Antes de hacerlo, pregunta qué pasó y escucha sin alterarte.

Reglas para comunicarte apropiadamente con tus hijos e hijas:

• Haz que tus mensajes sean claros para los niños y niñas. Diles las cosas sencillamente. Entre menos palabras uses, mejor. A los menores de 7 años, pideles una cosa cada vez

• Asegúrate que tu hijo o hija te está poniendo atención cuando le das una orden: Agáchate para que quedes al nivel de los ojos del niño o la niña y míralo directo a los ojos. Toma la cara suavemente para que el niño o la niña te mire. Asegúrate que el niño o la niña le entendió: Puedes decirle ‘repíteme lo que te pedí’.

• Habla con voz clara y firme, pero no grites ni hables duro: Utiliza una expresión seria pero no enfadada para que el niño o niña entienda que le dices algo importante. Evita dar órdenes cuando el niño o la niña esté jugando o viendo televisión.

• Antes de regañar o castigar, pregunta qué pasó y escucha atentamente lo que tienen que decir. Escucha las opiniones de tu hijo o tu hija ante los castigos.

• Si consideras que has cometido un error, discúlpate y pida perdón. Es el mejor ejemplo para tus hijos e hijas.

• Elogia a tus hijos e hijas. Felicítales con frecuencia cuando veas que el niño o niña está haciendo esfuerzos para mejorar, así no haya logrado la perfección. No compares a tus hijos e hijas con otros.

• Comunícales tu afecto permanentemente. Con frecuencia diles: ‘Te quiero’, ‘Eres especial para mí’.

• Evita que la rabia te haga decir o hacer cosas equivocadas. Cuando sientas rabia, cuenta de 30 hacia atrás (30, 29, 28...) o sal de la habitación. Cuando estés calmado, expresa al niño o la niña que te sientes enojado por la situación.

Con la Convención de los Derechos del Niño, los 191 Estados firmantes adquirieron el compromiso y la responsabilidad de dar protección a niños y niñas. Los niños y niñas no son un objeto de protección, son sujetos de pleno derecho y libertades que garanticen el respeto a su dignidad humana. La convención exige a los Estados garantizar la protección de la niñez contra todo tipo de violencia en cualquier ámbito, esto incluye la violencia por sus padres, representantes legales o cuidadores.

Puedes cambiar la vida de un niño o niña

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