Tiempo para tus hijos, el mejor regalo

Lunes 19 Diciembre 2016

¿Cuánto tiempo invierte realizando compras navideñas? ¿Cuánto invierte en la elaboración de una cena o pasabocas para una novena? ¿Cuánto tiempo invierte en la decoración de la casa? Y finalmente, ¿Cuánto tiempo invierte en sus hijos?  

Jugando los niños y las niñas aprenden a encontrarse con los demás, a manejar y a resolver conflictos, además aprenden a identificar pautas de conducta social como la convivencia, la participación, la tolerancia, el diálogo, la equidad y la inclusión.

Llega la Navidad y las luces se prenden para recibir a una de las temporadas más anheladas y esperadas por los niños y niñas colombianas, una época donde la noticias se alimentan de casos de quemados por pólvora, accidentes en las casas y en los sitios vacacionales. En este mes el comercio parece no abarcar la demanda de millones de compradores, pero invitamos a los padres y madres a volcarse a sus hogares y no a las calles. El mejor regalo es tiempo de calidad.  

En Save the Children queremos invitar en esta época a reunirse y compartir en familia, a rescatar los juegos tradicionales y a brindar cuidado, amor y tiempo a los niños y las niñas. El comercio y los hábitos consumistas, en ocasiones suplen, lo que verdaderamente necesitan los hijos: amor y tiempo de calidad.  

Diversos estudios evidencian que el jugar es una experiencia que, además de entretenimiento y aprendizaje, aporta al desarrollo, crecimiento y formación de las personalidades, capacidades y destrezas de los niños, además de fortalecer sus relaciones interpersonales.  

Una de las ventajas que tiene el juego es que es una forma en que nos conocemos y nos integramos más como miembros de una familia. Además, podemos enseñar a los hijos valores, principios y habilidades. Jugando los niños y las niñas aprenden a encontrarse con los demás, a manejar y a resolver conflictos. Al recrearse en grupo, aprenden a identificar pautas de conducta social como la convivencia, la participación, la tolerancia, el diálogo, la equidad y la inclusión.  

Por esta razón, durante estas fiestas la invitación es a los padres a que el tiempo que compartan con sus hijos se convierta en el mejor regalo para ofrecerles. Por ello, las novenas y cenas navideñas deben ser momentos también para compartir con los niños y niñas, espacios donde se promueva el diálogo, el buen trato y la confianza entre familia.  

“A mí me gusta jugar porque me hace feliz. Me gusta mucho jugar con mis amigos pero también con mi mamá y mi papá. Nosotros jugamos mucho yearmis con cocos”, asegura Yoser, un niño de Guapi, Cauca, en la costa pacífica.  

Una estrategia que pueden hacer las familias para empezar a generar hábitos de recreación en los hogares es recordar y poner en práctica los juegos que los padres creaban, hacían o inventaban cuando eran pequeños. Por ejemplo, jugar a la orquesta con las ollas, al doctor, a las muñecas, ‘piquis o canicas’, a la escuela, entre otros, esto sin duda permitirá afianzar los vínculos familiares e incluso develará cómo perciben los niños a sus maestros y a los mismos padres durante la imitación lúdica. También y aprovechando la temporada navideña se puede acudir a los siempre recordados aguinaldos como el sí y el no, dar y no recibir, tres pies o tradiciones como escribirse cartas diciendo lo mejor de cada uno y compartirlas en una novena o en noche buena.

Y es que además del juego existen otras actividades que los padres pueden compartir con sus hijos, a través de las cuales se fortalecen canales de comunicación como por ejemplo: el baile, el dibujo, la música, las manualidades y la lectura. Cuando los chicos son más grandes, hijos y padres pueden convertir algunas tareas de la casa en actividades de aprendizaje, como hacer la cena juntos, escoger los platos que a ellos más les gusten y aprender juntos cómo hacerlos, ensayar nuevas recetas, reorganizar la habitación, entre otras.  

“Con Save the Children aprendimos lo que eran las pautas de crianza positiva en la escuela para padres y madres. La importancia de dedicar tiempo a nuestros hijos, preguntarles por lo que sentían, conocer a sus amigos y pasar tiempo con ellos jugando o haciendo algo diferente a las obligaciones. Estos talleres me parecen muy importantes porque nadie nos enseña cómo criar a los hijos y a veces es muy difícil porque se portan mal y no sabemos cómo actuar,” explica una de las madres involucradas en proyectos de protección en Tumaco, Nariño 

Cuando piense jugar con sus hijos, le recomendamos que…  

  • Utilizar el juego como una herramienta de aprendizaje donde es posible desarrollar una forma recreativa de alimentar el espíritu, desarrollar otras funciones, ejercitar el cuerpo y finalmente ser feliz. El juego debe ser un modo de implementar valores y generar creatividad.  
  • El buen trato implica también tener alegría y disponibilidad de tiempo y espacio para compartir con los hijos. Esto implica mantener una buena comunicación y el respeto por el otro desde la diferencia.  
  • Cada vez que juego con su hijo o hija no lo mida por los minutos u horas que invierte, sino por la atención y entrega que les ofrece para jugar, sienta que este espacio genera más unión, amor, confianza, diversión y compromiso.  
  • El juego devela vulneraciones en otros contextos, por ejemplo, cuando se juega a “la escuela” los niños y niñas actúan el papel de maestros y estudiantes y de la forma como ellos los representen pueden verse rasgos de esas relaciones.  

 

 

 

Puedes cambiar la vida de un niño o niña

Suscríbete a nuestro boletín